Las estadísticas oficiales ofrecen datos importantes para analizar. Así por ejemplo, los últimos Censos Nacionales nos permiten obtener información acerca de las oportunidades económicas que se nos presentan por efecto directo de los cambios en la estructura de la composición de la población peruana.
Los Censos Nacionales nos muestran el movimiento de los principales indicadores del factor humano, fuente primera del desarrollo de un país. Así podemos ver cuántos somos, como crecemos y desarrollamos, y también proyectar cuantos seremos en el futuro usando técnicas estadísticas. Tener esta información y usarla de manera adecuada, puede significar la diferencia entre asumir la pobreza como tal y buscar las soluciones para resolverla. Los indicadores censales nos han mostrado que existen factores en el desarrollo del país que no dependen de medidas publicas concretas sino, y más bien, son estos los que marcan el derrotero para que se apliquen medidas para dar el paso siguiente y avanzar así hacia el ansiado desarrollo.
La información estadística que data del último Censo del 2007 es importante, ya que actualizó la información que se tenía, y también permitió dar mayor consistencia a la formulación de propuestas de desarrollo públicas de corto, mediano y largo plazo para el país; sobre todo, las referidas a educación, salud, vivienda, empleo y pensiones entre otros campos que le corresponden planificar y desarrollar al Estado. Así, encontramos que el último censo muestra un cambio en la tendencia de la estructura de edades que conforman el universo poblacional peruano. Por ejemplo, el notable cambio que se muestra en la llamada “razón de dependencia”, la cual expresa la relación entre los Grupos de edad dependientes (menores de 15 y mayores de 64), y de aquellos que se encuentran en edad de trabajar (15 a 64 años).
Las cifras que muestra el Censo nos dice que hay una caída en la llamada “razón de dependencia”, la que venía mostrándose desde el censo de 1981 en 82%, el censo de 1993 la tenía en 71.4% para llegar en el 2007 a la increíble cifra de 58.5%. Según esto, la tendencia marca una fuerte disminución que se proyecta llegará a su nivel más bajo en dos o tres décadas para luego revertirse, por efecto de la fecundidad poblacional.
De esta manera, los datos censales nos muestran indicadores que debemos tener muy en cuenta. Así, la caída de la fecundidad nos trae un cambio en la estructura de edades de la población, y aunque parezca increíble, esto afecta directamente la estructura y la “razón de dependencia” en el país. Algo muy importante y que si logramos utilizar a nuestro favor, podría aumentar nuestras posibilidades, no solo de afianzar un “Milagro Económico Peruano”, sino además, nos daría sustento en el tiempo para construir de manera estructural nuestro desarrollo como país.
El cambio en el patrón poblacional que origina la baja fecundidad, marcara un periodo de oportunidades económicas muy importantes para el país, ya que la tendencia decreciente de la “razón de dependencia” constituye lo que algunos autores han denominado el BONO DEMOGRÁFICO. Esto quiere decir, que durante este periodo la fuerza laboral del país crece más rápido que la población que depende de ella, por ende, quedan recursos libres para invertir en desarrollo económico y con ello lograr el bienestar de las familias peruanas.
El muestreo estadístico indica claramente que la “razón de dependencia” ha caído de 82% a 58.5% en 25 años; y que además continuará cayendo por lo menos durante 20 años más, momento en el cual la curva revertirá por efecto de la fecundidad poblacional y empezará un nuevo ciclo desde el 2050.
El país tiene ante sí una oportunidad y un reto. Si al Milagro Económico le sumamos lo que los economistas llaman el Bono Demográfico, tenemos dos factores sumamente importantes para consolidar nuestro desarrollo como país. Toca a nuestra clase política, a la sociedad civil y al colectivo nacional lograr que esto se logre, y en el camino converger con las mayorías olvidadas y excluidas de la nación; de manera tal que el país aproveche para sí las ventajas logradas con las firmas de los Tratados de Libre Comercio, haciendo de estos una ventana para hacer conocer nuestros productos, pero también un impulso para avanzar en el camino de lograr un país democrático, justo e inclusivo para todos los Peruanos.
Los Censos Nacionales nos muestran el movimiento de los principales indicadores del factor humano, fuente primera del desarrollo de un país. Así podemos ver cuántos somos, como crecemos y desarrollamos, y también proyectar cuantos seremos en el futuro usando técnicas estadísticas. Tener esta información y usarla de manera adecuada, puede significar la diferencia entre asumir la pobreza como tal y buscar las soluciones para resolverla. Los indicadores censales nos han mostrado que existen factores en el desarrollo del país que no dependen de medidas publicas concretas sino, y más bien, son estos los que marcan el derrotero para que se apliquen medidas para dar el paso siguiente y avanzar así hacia el ansiado desarrollo.
La información estadística que data del último Censo del 2007 es importante, ya que actualizó la información que se tenía, y también permitió dar mayor consistencia a la formulación de propuestas de desarrollo públicas de corto, mediano y largo plazo para el país; sobre todo, las referidas a educación, salud, vivienda, empleo y pensiones entre otros campos que le corresponden planificar y desarrollar al Estado. Así, encontramos que el último censo muestra un cambio en la tendencia de la estructura de edades que conforman el universo poblacional peruano. Por ejemplo, el notable cambio que se muestra en la llamada “razón de dependencia”, la cual expresa la relación entre los Grupos de edad dependientes (menores de 15 y mayores de 64), y de aquellos que se encuentran en edad de trabajar (15 a 64 años).
Las cifras que muestra el Censo nos dice que hay una caída en la llamada “razón de dependencia”, la que venía mostrándose desde el censo de 1981 en 82%, el censo de 1993 la tenía en 71.4% para llegar en el 2007 a la increíble cifra de 58.5%. Según esto, la tendencia marca una fuerte disminución que se proyecta llegará a su nivel más bajo en dos o tres décadas para luego revertirse, por efecto de la fecundidad poblacional.
De esta manera, los datos censales nos muestran indicadores que debemos tener muy en cuenta. Así, la caída de la fecundidad nos trae un cambio en la estructura de edades de la población, y aunque parezca increíble, esto afecta directamente la estructura y la “razón de dependencia” en el país. Algo muy importante y que si logramos utilizar a nuestro favor, podría aumentar nuestras posibilidades, no solo de afianzar un “Milagro Económico Peruano”, sino además, nos daría sustento en el tiempo para construir de manera estructural nuestro desarrollo como país.
El cambio en el patrón poblacional que origina la baja fecundidad, marcara un periodo de oportunidades económicas muy importantes para el país, ya que la tendencia decreciente de la “razón de dependencia” constituye lo que algunos autores han denominado el BONO DEMOGRÁFICO. Esto quiere decir, que durante este periodo la fuerza laboral del país crece más rápido que la población que depende de ella, por ende, quedan recursos libres para invertir en desarrollo económico y con ello lograr el bienestar de las familias peruanas.
El muestreo estadístico indica claramente que la “razón de dependencia” ha caído de 82% a 58.5% en 25 años; y que además continuará cayendo por lo menos durante 20 años más, momento en el cual la curva revertirá por efecto de la fecundidad poblacional y empezará un nuevo ciclo desde el 2050.
El país tiene ante sí una oportunidad y un reto. Si al Milagro Económico le sumamos lo que los economistas llaman el Bono Demográfico, tenemos dos factores sumamente importantes para consolidar nuestro desarrollo como país. Toca a nuestra clase política, a la sociedad civil y al colectivo nacional lograr que esto se logre, y en el camino converger con las mayorías olvidadas y excluidas de la nación; de manera tal que el país aproveche para sí las ventajas logradas con las firmas de los Tratados de Libre Comercio, haciendo de estos una ventana para hacer conocer nuestros productos, pero también un impulso para avanzar en el camino de lograr un país democrático, justo e inclusivo para todos los Peruanos.
