viernes, 22 de mayo de 2009

Corrupción: TOLERANCIA CERO

Los taxistas en el mundo suelen ser personas increíbles. Llenos de anécdotas nos ayudan a conocer, sobre todo cuando uno viaja al exterior, la idiosincrasia de los pueblos; pero también son un termómetro en lo que respecta a la política y al diario acontecer de una ciudad o país. Conversaba con uno de ellos camino a una reunión de trabajo, cuando muy tranquilo me expresó lo siguiente: “Humala es un mantenido, si no es Chávez es su mujer; Alan ya sabemos que es un ladrón, sino porque no saca lo de León Alegría; Toledo no puede ni con el trago; la Keiko solo quiere sacar a su viejo de la cárcel y por ultimo Castañeda, roba pero hace obra: ese puede ser”. Quede atónito por la expresión, pero después medite y me dije, si pues así piensa el país: ASÍ LO HAN CONDICIONADO A PENSAR.

Es indudable que uno habla con cualquier persona y en la connotación de su decir y su palabra puede notar muchas cosas. Una de ellas es la frase habitual ESTE PAÍS usada para referirse a nuestro país. Y es que la expresión denota exclusión: exclusión del pobre que no se siente parte del país, porque se siente excluido; exclusión del rico que no se siente parte de este país, por eso vacaciona en algún lugar fuera del Perú, aunque ahí lo hagan sentirse extranjero, en realidad el se siente extranjero en su propio país; ASÍ LA GENTE SE CONDICIONA AL HABLAR.

Durante un largo periodo, que abarca más de la mitad de la República, nuestro país se ha desangrado en constantes luchas intestinas, dirigidas cada una y a su manera por caudillos militares, aunque también tuvieron su parte los caudillos civiles. Esta sensación de desgobierno latente o de crisis permanente forma parte del imaginario popular. Tanto así que es muy común escuchar decir: al peruano “La letra con sangre entra”, por eso “Necesitamos un gobierno militar que ponga mano dura y acabe con tanto desorden”. Si ponemos las cosas así, por historia y por costumbre es obvio que el peruano NO TIENE CULTURA DEMOCRÁTICA. Y ni hablemos mejor de la democracia interna de los partidos, que estamos cerca de las elecciones internas apristas y ahí tenemos el único y mejor ejemplo de su inexistencia: ASÍ NOS HEMOS HABITUADO A VIVIR.

Cuando uno conversa en cualquier lugar sobre los temas del país, es común encontrar diferentes opciones políticas entre los amigos y conocidos; como decía mi abuelo: “Hay de todo, como en botica”. Lo que sí, es poco común encontrar tolerancia al momento de enunciar las simpatías políticas, y aquí no tiene nada que ver ni la educación ni el nivel socioeconómico. Los peruanos tenemos entre nosotros una relación llena de intolerancia que va, desde el racismo militante hasta la negación de la opción del contrario ideológico o político. En esto, la sociedad peruana ha tenido una consagración definitiva: LAS DIFERENCIAS SON LAS DIFERENCIAS, decía mi abuela. Lo irónico del asunto es que conforme avanzamos en el proceso de Milagro Económico que vive el país, las diferencias lejos de acortarse, se ahondan, convirtiéndose en un abismo insalvable de postergación y exclusión social, con las marcas imborrables que esto deja en toda la sociedad.

Así, hemos consagrado con la ayuda desinteresada de nuestros políticos, la idea que hacer política es solo para enriquecerse. Una idea que contradice la original que lucha para lograr el bien común; un fundamento filosófico que nuestra clase política no conoce ni entiende, para desgracia del país, más preocupada por llevar a la practica el juramento de luchar “Por Dios y por la plata”.

Finalmente, nos hemos preguntado ahora que nuestro gobierno enarbola como lema la lucha contra la corrupción. ¿Contra quienes luchamos? ¿Luchamos contra un enemigo externo, que quiere aniquilarnos envidiosos por nuestro avance económico, o es un enemigo interno?, ¿Luchamos contra gente que quiere destruir lo que con tanto esfuerzo hemos logrado construir en estos años todos los peruanos?, ¿En donde se han educado los corruptos que perseguimos? ¿Quiénes han formado a esta lacra que tiene un costo económico tan alto para el país?, ¿Cuánto nos van a costar estos delincuentes al erario nacional y cuántas vidas tendrá el Estado que destinar sacrificar para continuar manteniendo a la corrupción?

La lucha contra la corrupción es una tarea de todos, iniciar una campaña en este sentido debe tener paso firme. Lo que está en juego no es poca cosa. Una larga lucha por la democratización del país nos ha traído adonde estamos ahora; corresponde ahora democratizar la economía y la política, y este avance solo será posible si contamos con mano de obra calificada para afianzar el avance económico logrado y una clase política dirigente que se ponga a la altura de la responsabilidad que el país reclama: una Reforma de la Educación y una Renovación en la forma de hacer política en nuestro país son necesarias AHORA; la lucha contra la corrupción señala el camino para lograr un primer avance: La autoestima de nuestro pueblo así lo reclama.

jueves, 21 de mayo de 2009

No mas Cortinas de Humo

Algo huele mal en el país. Y no estamos hablando de la espesa neblina que cubre los distritos costeros y que ya ha causado más de un malestar a los usuarios del Aeropuerto Internacional. El olor es más profundo. Viene desde el subsuelo del país y se nutre de él.

En estos fríos días se hace notar que en cuestión de temas de interés para el país, los peruanos estamos huérfanos de clase política dirigente. Y es que aparte de la noticia mundial de la gripe porcina, que por cierto llegó al país y como era de esperarse a través de los vuelos internacionales, nuestra clase política ha dedicado las últimas semanas a un fuego cruzado de dimes y diretes increíble. Hemos escuchado acusaciones de todo tipo, en el afán de demostrar que el contrario no solo está equivocado en la opción política que enarbola, lo cual sería democrático admitir como válido, sino que además está incurso en malos manejos cuando no en procedimientos que no dejan claridad al dinero recibido o al que maneja en sus cuentas. Todo esto a vista y paciencia de nuestra prensa que llenaba sus primeras planas y noticieros y parecía deleitarse en el festín.

Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto?

Muchas cosas para pensar.
Nuestra clase política se ha dedicado a ventilar sus diferencias de la peor manera. Al final de todo, lo único que queda claro, es el mismo mensaje que nos daba la mafia del gobierno de tú ya sabes quién y que su gemelo inmortalizara en los famosos videos: TODOS ESTAMOS EN LO MISMO. Por donde se mire la corrupción es la misma. Un triste espectáculo que juega contra la democracia y la gobernabilidad del país.

Y en medio del espectáculo, hemos podido ver algo que no paso desapercibido, aunque algunos hayan querido hacerse de “la vista gorda” en el intento. La semana que pasó el país al fin tuvo la noticia de la elección del Contralor General de la República, un cargo que por lo importante, debería ser ejercido por un profesional capaz e independiente. No podemos pedir menos. Ironías de la vida, el mismo día que fue elegido en el Congreso por mayoría, y que tras su juramentación Fuad Khoury Zarzar manifestara su intención de lucha frontal contra la corrupción, el mismo día el Poder Judicial desactivaba dos Juzgados Anticorrupción por falta de carga procesal. Es verdad aunque usted no lo crea. En nuestro país no hay corrupción, todo lo que usted imagina como tal, son solo los ladridos de los perros del hortelano que envidiosos no quieren aceptar que vivimos en el país de Alicia, y que Alan es el gato rizón, no precisamente por lo gordo, sino por su irónica sonrisa. Claro, faltaba más.

¿Llegara el día, en lo que queda de este gobierno, que en lugar de tanto ruido se hagan las investigaciones que correspondan y que se pruebe, más allá de cualquier duda razonable, la participación o no de algunos miembros del partido de gobierno en actos delictuosos contra el Estado?

Si existe voluntad política para esto, deberían dejar de hacer tanto ruido y ejercer la opción que corresponda para llevar hasta las últimas consecuencias la investigación de los denominados “Petroaudios”, caiga quien caiga. Una sombra de misterio y de impunidad hay en estos momentos sobre esa investigación, y por lo mismo sobre el partido de gobierno y sus más connotados lideres, y por la salud moral del país esto no debe continuar sucediendo. El país reclama decencia de su clase política; esta investigación no debe continuar durmiendo “El sueño de los justos”. Los tiempos de la impunidad y de “dejar pasar y de dejar hacer”, así como los de dejar que expiren los plazos de investigación o que prescriban los delitos, no deben de volver a suceder. Es tiempo que desterremos de nuestro lenguaje y de nuestra historia, la expresión de TODOS ROBAN; ESTE TAMBIÉN, PERO AL MENOS HACE OBRA. Además, con este clima, la ciudad no está para más Cortinas de Humo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Las Enfermedades Emocionales

Usted conoce a un amigo que vive pensando que la vida es muy dura. A este amigo usted todo el tiempo le escucha decir que todo le sale mal, que tiene mucha bronca por aquel niño que en la escuela siempre le ganaba en los exámenes. Que vive resentido por aquel regalo que le pidió a su papá y que aquel no pudo comprar porque había perdido el empleo. Usted le escucha hablar todo el tiempo de los dolores que lo traen loco; que su cuerpo solo sabe de enfermedades y de achaques. Es muy probable que ese amigo no esté realmente enfermo; que solo tenga un conjunto de emociones que su organismo ha “somatizado”, por lo mismo, ha hecho de su enfermedad parte de su expresión emocional.

La ciencia médica ha demostrado que la ira, el rencor, los resentimientos, la venganza y la envidia, son dañinos para el funcionamiento normal del organismo humano. En medicina se entiende por síntoma o enfermedad psicosomática a toda perturbación física producida por la combinación de factores psicológicos en los órganos del cuerpo. Estas perturbaciones están relacionadas con las emociones. Así, al no pasar las emociones por los tres niveles, esto es sentirlas, expresarlas y actuarlas y además, al añadir emociones no auténticas; todo esto va a ser un estimulo no adecuado para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Por ejemplo, si usted reprimió una emoción de rabia auténtica y en su lugar busco venganza, añadió ansiedad y rencor, todo esto podría aumentar su nivel de acidez en el estómago y producir una úlcera.

La acumulación y repetición de la ansiedad produce en el sistema neurovegetativo respuestas anormales, lo que en un principio genera alteraciones funcionales, luego generará lesión en el órgano mismo. Por eso la ansiedad, el resentimiento o agresividad y la depresión deben ser tratadas a tiempo, a fin de liberar las emociones auténticas que se esconden detrás de sus manifestaciones. Por ejemplo, una enfermedad como el asma puede traer entre los niños algunas conductas que fácilmente pueden ser tratadas como expresión de emociones no auténticas en algunos casos y de emociones reprimidas que buscan en el espasmo bronquial la expresión camuflada de la misma. Aquí también hay que considerar los mensajes que enviamos al inconsciente del niño, cuando le decimos: “No corras mucho, pues sudas y te da el asma”, “No salgas al sereno, sino en la noche vas a toser”, “No te bañes mucho rato, porque te resfrías y te da el asma”, de manera tal que vivimos programando la enfermedad en la mente de nuestros hijos.

Ahora bien. Ya vimos como las emociones cuando no se canalizan correctamente o cuando se disfrazan atentan contra las personas, su relación con la sociedad e incluso contra su propia salud. Pero también existe una emoción que nos hace crecer como personas; que nos da estabilidad en nuestra relación con el mundo que nos rodea, y también ayuda a que nos sintamos bien y expresemos la alegría y la felicidad: es el estimulo del Amor. El ser humano pertenece a la especie animal, y como tal es un individuo que necesita el estimulo del Amor, con las características que este trae: la Comprensión, la Seguridad y la Aceptación; conceptos todos que nos permiten convivir y mantenernos unidos buscando un mismo objetivo: perpetuar la especie humana.

Todos estos estímulos la psicología los ha denominado transaccionalmente como caricias. Las caricias son la expresión sincera del hombre que invita a su par a sentirse bien, a sentirse comprendido, seguro y parte de algo grande: la humanidad. Por ello, también se dice que la caricia es promotora de la vida y la salud corporal, en tanto neutraliza el hambre básica del hombre: saberse y sentirse reconocido y valioso. Por eso, cada ser humano para funcionar armónicamente requiere recibir una cuota de caricias; por supuesto que esta va con la personalidad de cada persona. Así, el niño necesita una cuota de caricias de sus padres; los padres entre sí; las parejas; los hermanos, etc.

Dice la ciencia psicológica que el niño busca las caricias que lo alienten a ser feliz y mejor, pero si no las encuentra, entonces buscara las otras, las negativas. Por eso, es muy importante que los padres sepamos dar nuestra cuota de amor y de caricias a nuestros hijos. Por ejemplo, si el niño no ve a sus padres porque ambos trabajan, al no tener cubierta su cuota de caricias, es muy probable que se haga irritable por las noches buscando que su madre lo cargue y mime al llorar; claro que también podría lograr lo contrario y ser reprendido y castigado. Al niño le daría igual, porque si le pegan igual conseguiría caricias, con la distorsión que esta última significa para su emocionalidad.

Finalmente, los padres siempre deben estar conscientes de la necesidad de ofrecer caricias a sus hijos, así los niños sabrán dar caricias porque las recibieron en el medio donde viven y porque vieron a sus padres darlas. Ya lo sabemos, un beso o una caricia no solo hará sentirse bien a los seres que amamos y protegemos, sino que puede ser fuente de felicidad y además prevenir la aparición de enfermedades.