No, no es el fantasma que nos relataba Marx en sus escritos.
Este fantasma vino al parecer para quedarse. Por eso va tomando el cuerpo y la vida de todo el que se le cruce en el camino. Es el fantasma de la incertidumbre y la desesperanza.
Apareció en las ciudades norteamericanas disfrazado de letras hipotecarias por pagar y se esparció luego por las empresas inmobiliarias ligadas al negocio hipotecario. Fue increíble ver caer a los gigantes Fannie Mae y Freddie Mac.
Ingreso a Wall Street y se trajo abajo el honor y la gloria del gigante Lehman Brothers y tras él, por increíble que parezca, a todo el sistema financiero mundial.
La incertidumbre gano las calles y plazas, y gracias a la Globalización y por ella, arraso como un huracán de grado 7 con cuanta empresa financiera, de seguros, global, transnacional, con categoría triple A y calificación súper ultra buena se cruzara en su camino.
Ironías de la vida. Ironías del mundo Globalizado. Ironías de la Responsabilidad Social.
Hemos visto como los gobiernos, de todo tipo y condición en el mundo, han salido resueltos a “rescatar” las malas inversiones hechas por los audaces banqueros, sus financistas y gurúes de la bolsa.
Con asombro unos, perplejos otros hemos asistido al festín mas grande que la historia nos haya jamás contado. Los ultra liberales han sido heridos en lo más profundo de su billetera, perdón de sus sentimientos. Atrás quedaron los conceptos del más fuerte, del más eficiente y del mercado como árbitro supremo del desarrollo de la economía liberal.
Pero, en medio del “rescate financiero”como se ha llamado a darle liquidez directa a las empresas que hicieron o fueron dirigidas a realizar mal sus inversiones. También hemos visto la actitud insensata de los que apoyan ayudar al que realizo malas inversiones, y niegan apoyo a las capas y sectores desprotegidos en los países pobres.
Cuando caen las empresas como producto de las malas inversiones, hay que dejarlas caer. Cuando los sectores más pobres del mundo reclaman ayuda por servicios mínimos que les permitan sobrevivir, no hay respuesta ni ayuda. Cuando caen los banqueros el socorro es inmediato, no se escatima ningún esfuerzo por raro que esto parezca.
Y uno no puede dejar de preguntarse ¿Qué cosa es lo que está pasando?, porque esta crisis nos está demostrando de manera descarnada y desnuda la falta total de liderazgo que hay en el mundo.
El mundo globalizo las economías, el mundo globalizo sus expectativas de desarrollo y con ella centro su interés en la manera como las empresas al desarrollarse buscarían al mismo tiempo que lo hagan los entornos en los que interactuaban, a esto le denomino Responsabilidad Social.
Pero la crisis actual pone en tela de juicio otra vez, el tema del liderazgo mundial que nuestros países necesitan.
¿Qué tipo de liderazgo se necesita en el mundo para lograr que este sea de manera efectiva un lugar para vivir?
En medio de la crisis, se puede ver como de manera indolente continua el salvaje enfrentamiento de los pueblos musulmanes y hebreos, dentro del territorio de Palestina; la secuela que deja el hambre continúa asolando África, en medio de los enfrentamientos entre grupos tribales. Y el mundo indiferente ve este como si se tratase de parte del paisaje.
Los grupos ecologistas siguen ganando adeptos en el mundo, pero se necesitan de actitudes valientes y osadas dentro de los gobiernos para preservar el único territorio donde el hombre ha podido vivir durante los últimos milenios: nuestro planeta.
El mundo necesita de líderes que estén a la altura de la historia. De la que se escribe cada día a través de la vivencia de los pueblos, los que se desangran en guerras fratricidas y exterminios étnicos, pero también, de los que luchan por lograr vivir en un mundo mejor.
El mundo necesita un liderazgo mundial que nos ubique en el espacio y el tiempo histórico que nos toco vivir ahora, y nos permita vislumbrar el futuro de la humanidad toda. Lideres que tengan la autoridad moral para desafiar los tiempos y a la historia, que tengan como principio la ética y la lucha por el bien común.


