Bienvenida la Imaginación, Bienvenida la Poesía, Bienvenida la Diversidad y las Ideas, ¡Bienvenidos Todos!
Con estas frases una conocida Universidad Privada recibe a los alumnos que buscan en ella una opción de estudio y de desarrollo intelectual.
Pero, ¿Qué es la Universidad? y ¿Cuál es su función en la sociedad?
Para precisar el concepto de Universidad debemos remontarnos a la historia. Ahí encontramos a varias instituciones que reciben este nombre, las que no fueron diseñadas de acuerdo a idea o concepto alguno, sino que evolucionaron en el tiempo hasta definir, en el mismo proceso, sus características, valores, principios y objetivos; todo lo que en conjunto denominamos ahora UNIVERSIDAD.
La Universidad, como institución, nace en la Europa medieval. Así, las primeras instituciones formales fueron Bolonia y París, quienes representan los prototipos, tanto por su antigüedad como por su organización.
Bolonia se inició como una escuela de leyes, sus alumnos llegaban de distintos lugares de Europa y contrataban doctores en leyes como profesores. Como eran extraños en la ciudad, se unían para defender sus intereses, y una vez unidos, tomaron el control de la Universidad. Fue Bolonia la primera universidad cuyo gobierno estuvo en manos de los estudiantes.
La Universidad de París alcanzó prestigio como una escuela de lógica y teología. Las autoridades de la ciudad favorecieron su desarrollo porque al atraer a jóvenes e intelectuales de Europa, estimulaba el crecimiento de Paris como una ciudad cosmopolita con gran actividad social y económica. La Universidad de París estuvo gobernada por el gremio de profesores, porque sus alumnos solo eran aprendices. Este modelo recibió el nombre de universidad magisterial y fue copiado por otras universidades europeas.
Todo lo anterior nos confirma que, la Universidad como tal, nació como el lugar en que se enseña el conocimiento universal. Esto significa que su objetivo es intelectual, pero también la difusión y extensión del conocimiento, así como el avance del mismo.
El principio del conocimiento por sí mismo estaba vinculado a la idea de que la universidad debía hacer énfasis en la educación liberal. El conocimiento liberal, es el que se sostiene por sus propias pretensiones, es independiente de cualquier consecuencia, no espera complementos, se niega a ser influenciado por cualquier meta, y se presenta por sí solo a nuestra contemplación. Está claro que considerar el aprendizaje liberal como la razón de ser de la Universidad no significa que este conocimiento no debe producir nada útil o tener consecuencias, sino que su principal justificación no debe ser ésta. El fundamento de este concepto es que el conocimiento puede tener una aplicación, y trascender en el largo plazo, aunque de inmediato ésta no se detecte. Si la Universidad restringiese su búsqueda a conocimientos utilizables en el corto plazo, muchos de los grandes avances científicos no hubiesen ocurrido. Por eso, si la Universidad quiere contribuir al desarrollo de la sociedad a la que sirve, deberá buscar procesar, aunque no de manera prioritaria ni exclusiva, conocimientos útiles.
Las concepciones liberales del conocimiento como un fin en sí mismo y del valor de los individuos pueden ser correctas, pero el mundo ha cambiado mucho desde el siglo XIX, y la Universidad no podía estar fuera de los cambios, más bien era parte de ellos.
Así por ejemplo, el concepto de verdad es fundamental en las universidades. Es cierto que no todos los universitarios tenemos la misma idea de lo que es la verdad, pero generalmente la sabemos distinguir y es uno de los valores más apreciados, tanto en el campo de la docencia como en la investigación, y en las relaciones con otros miembros de la comunidad; y el conocimiento se considera objetivo cuando lo entendemos de la misma manera, lo podemos transmitir y reproducir de manera independiente.
Es cierto que muchas personas ven a la Universidad como una suerte de peldaño en el escalón de la sociedad, pero en realidad, esto no es así. La Universidad permite acercarnos al conocimiento universal, pero esto, por si mismo, no garantiza que se llegue a entender e interiorizar el mismo en su paso por ella.
Y es que, aunque parezca obvio, hay que decirlo. La educación en las universidades debe ser "superior". El término superior se refiere a un estado de la persona y de su mente por encima del aprendizaje de recetas o hechos comunes. Lo importante en la educación superior es que el alumno comprenda lo que está aprendiendo o lo que está haciendo, que lo conceptualice, pueda dominarlo bajo distintos parámetros, pueda evaluarlo y tome una posición crítica en relación a lo que aprende.
Al hablar de estas virtudes, algunos autores recalcan que es importante distinguir entre la ley de la verdad y la ley del deber. Así, nos dicen, los deberes cambian pero la verdad permanece.
Esto ha hecho que se preserve la Universidad como una institución seria y respetable, a la que la sociedad debe recurrir siempre, con confianza y seguridad, porque uno de sus principios es servirla con honestidad y desinterés.
Hoy que vivimos la llamada “Era del Conocimiento”, debemos tener claro que el papel de la Universidad se torna más importante para la formación de Inteligencia en el país y para desarrollar el talento científico de los peruanos.
Con estas frases una conocida Universidad Privada recibe a los alumnos que buscan en ella una opción de estudio y de desarrollo intelectual.
Pero, ¿Qué es la Universidad? y ¿Cuál es su función en la sociedad?
Para precisar el concepto de Universidad debemos remontarnos a la historia. Ahí encontramos a varias instituciones que reciben este nombre, las que no fueron diseñadas de acuerdo a idea o concepto alguno, sino que evolucionaron en el tiempo hasta definir, en el mismo proceso, sus características, valores, principios y objetivos; todo lo que en conjunto denominamos ahora UNIVERSIDAD.
La Universidad, como institución, nace en la Europa medieval. Así, las primeras instituciones formales fueron Bolonia y París, quienes representan los prototipos, tanto por su antigüedad como por su organización.
Bolonia se inició como una escuela de leyes, sus alumnos llegaban de distintos lugares de Europa y contrataban doctores en leyes como profesores. Como eran extraños en la ciudad, se unían para defender sus intereses, y una vez unidos, tomaron el control de la Universidad. Fue Bolonia la primera universidad cuyo gobierno estuvo en manos de los estudiantes.
La Universidad de París alcanzó prestigio como una escuela de lógica y teología. Las autoridades de la ciudad favorecieron su desarrollo porque al atraer a jóvenes e intelectuales de Europa, estimulaba el crecimiento de Paris como una ciudad cosmopolita con gran actividad social y económica. La Universidad de París estuvo gobernada por el gremio de profesores, porque sus alumnos solo eran aprendices. Este modelo recibió el nombre de universidad magisterial y fue copiado por otras universidades europeas.
Todo lo anterior nos confirma que, la Universidad como tal, nació como el lugar en que se enseña el conocimiento universal. Esto significa que su objetivo es intelectual, pero también la difusión y extensión del conocimiento, así como el avance del mismo.
El principio del conocimiento por sí mismo estaba vinculado a la idea de que la universidad debía hacer énfasis en la educación liberal. El conocimiento liberal, es el que se sostiene por sus propias pretensiones, es independiente de cualquier consecuencia, no espera complementos, se niega a ser influenciado por cualquier meta, y se presenta por sí solo a nuestra contemplación. Está claro que considerar el aprendizaje liberal como la razón de ser de la Universidad no significa que este conocimiento no debe producir nada útil o tener consecuencias, sino que su principal justificación no debe ser ésta. El fundamento de este concepto es que el conocimiento puede tener una aplicación, y trascender en el largo plazo, aunque de inmediato ésta no se detecte. Si la Universidad restringiese su búsqueda a conocimientos utilizables en el corto plazo, muchos de los grandes avances científicos no hubiesen ocurrido. Por eso, si la Universidad quiere contribuir al desarrollo de la sociedad a la que sirve, deberá buscar procesar, aunque no de manera prioritaria ni exclusiva, conocimientos útiles.
Las concepciones liberales del conocimiento como un fin en sí mismo y del valor de los individuos pueden ser correctas, pero el mundo ha cambiado mucho desde el siglo XIX, y la Universidad no podía estar fuera de los cambios, más bien era parte de ellos.
Así por ejemplo, el concepto de verdad es fundamental en las universidades. Es cierto que no todos los universitarios tenemos la misma idea de lo que es la verdad, pero generalmente la sabemos distinguir y es uno de los valores más apreciados, tanto en el campo de la docencia como en la investigación, y en las relaciones con otros miembros de la comunidad; y el conocimiento se considera objetivo cuando lo entendemos de la misma manera, lo podemos transmitir y reproducir de manera independiente.
Es cierto que muchas personas ven a la Universidad como una suerte de peldaño en el escalón de la sociedad, pero en realidad, esto no es así. La Universidad permite acercarnos al conocimiento universal, pero esto, por si mismo, no garantiza que se llegue a entender e interiorizar el mismo en su paso por ella.
Y es que, aunque parezca obvio, hay que decirlo. La educación en las universidades debe ser "superior". El término superior se refiere a un estado de la persona y de su mente por encima del aprendizaje de recetas o hechos comunes. Lo importante en la educación superior es que el alumno comprenda lo que está aprendiendo o lo que está haciendo, que lo conceptualice, pueda dominarlo bajo distintos parámetros, pueda evaluarlo y tome una posición crítica en relación a lo que aprende.
Al hablar de estas virtudes, algunos autores recalcan que es importante distinguir entre la ley de la verdad y la ley del deber. Así, nos dicen, los deberes cambian pero la verdad permanece.
Esto ha hecho que se preserve la Universidad como una institución seria y respetable, a la que la sociedad debe recurrir siempre, con confianza y seguridad, porque uno de sus principios es servirla con honestidad y desinterés.
Hoy que vivimos la llamada “Era del Conocimiento”, debemos tener claro que el papel de la Universidad se torna más importante para la formación de Inteligencia en el país y para desarrollar el talento científico de los peruanos.



