Una de esas actividades es la reflexión.
Para la filosofía reflexionar es el acto de meditar y ésta, es la capacidad del hombre de usar su racionalidad para pensar detenidamente alguna idea con la finalidad de sacar conclusiones. De hecho, las conclusiones pueden ser útiles o simplemente teóricas.
El descanso obligado que traen las celebraciones cristianas, se convierte así en un buen momento para reflexionar.
Una reflexión importante en medio de la crisis que nos agobia, tiene que ver con los porqués que marcaron el inicio de la misma. Derivada de ella y de cómo la resolvamos, vendrán luego la búsqueda del progreso y la solidaridad que privilegie la labor y la opción con los más pobres.
Si la ética es la teoría o la ciencia que estudia el comportamiento moral del hombre. Ya tenemos las dos vertientes que nos ayudaran, primero a entender la crisis y luego el camino para resolverla.
Y es que la crisis nos ha demostrado que lo que aquí está en juego es la esencia misma de la ética y de los valores de la sociedad contemporánea. De lo que hagamos hoy dependerá, no sólo la solución de los problemas que nos trajo la crisis consigo, sino además sabremos prevenir que no vuelva a ocurrir a futuro.
Pero, y ¿Qué significa esto?
El mensaje es claro: sin ética y sin valores no importa si salimos de la crisis, es más, sin ellas cualquier solución no tiene ni asidero ni futuro.
El caso del Perú es todavía más importante, no sólo por tratarse de nuestro país, sino porque a los ojos del mundo venimos mostrando un ejemplo de desarrollo. Lo que los economistas llaman un nuevo Milagro Económico.
Para salir adelante harán falta valor y valores. Sí, esto significa coraje y valentía para levantar al país rescatándolo de la crisis y de la corrupción con valores y principios.
Muchos aquí se preguntaran y ¿Cómo? ¿Con ética o como sea?
El gobierno que acaba de ser juzgado a través de ya tu sabes quién, nos vendió la idea de que "El fin justifica los medios" para resolver los problemas del país. Eso no debe volver a ocurrir nunca más.
El país necesita de dos pilares para sembrar gérmenes de renovación en la población.
Necesitamos de una autentica Reforma Educativa que nos ayude a diferenciar claramente entre el bien y el mal. Esta deberá ser uno de los pilares para la regeneración del país. Así, los ideales prevalecerán sobre el afán ciego de tener y poseer; el dinero será producto del esfuerzo y del trabajo y no del esfuerzo fácil y la corrupción; y el país deberá privilegiar el ahorro y la previsión al consumo desenfrenado.
Necesitamos que el Poder Judicial nos dé muestras claras que las leyes se aplican de igual forma para los delincuentes sean estos pobres o de corbata. Un saludable ejemplo lo hemos tenido en el juzgamiento de ya tu sabes quién. Pero necesitamos de más, para que éste sea el inicio de un nuevo país: el que soñaron nuestros próceres libertarios.
La crisis nos ha mostrado que en medio de las dificultades necesitamos, ya no vender productos, sino primero vender país. Esto es así, porque ahora en el mundo se venden MARCAS. Hagamos de la marca PERÚ una que signifique Honradez, Esfuerzo, Trabajo y Dignidad, e invitemos a los extranjeros a visitar nuestro país y “Vivir la Leyenda”.


