
“Dos chefs conversan animadamente en la cocina de un famoso restaurante en Nueva York. Uno de ellos pregunta ¿Qué es lo que cocinas que huele tan rico?; es una comida típica de mi tierra, contesta el otro. ¿Y cómo se llama esta delicia?, vuelve a preguntar; `Chupe de Camarones` contesta el chef peruano. ¿Y cómo se hace? Insiste; con una receta secreta de la familia, sentencia el chef, pero el ingrediente principal está ahí: Son camarones. El otro chef mira las ollas y asombrado pregunta, pero ¿Y por qué tienes camarones en 2 ollas y sola una de ellas con tapa? El chef peruano contesta: en esta olla están los camarones japoneses; está con tapa porque a la primera oportunidad saltan y se escapan. ¿Y en esta otra?, pregunta desconfiado el chef norteamericano. En esta otra están los camarones peruanos, por eso está sin tapa: a la primera que alguno quiera escaparse, vienen los otros lo agarran de las patas y la jalan hacia abajo”.
¿Les parece conocido?
Esto que me fue contado como una anécdota graciosa durante mi estadía en los Estados Unidos, por supuesto que no me causó ninguna gracia, pero dice mucho del actuar y del pensamiento de muchos peruanos; y es que la envidia por el éxito ajeno, como la Inca Kola, sí que tiene sabor nacional.
En la última semana el imaginario popular fue azuzado por la prensa amarilla, esa que ha hecho del escándalo su único éxito de venta, hasta llevar el tema al extremo.
La prensa hizo decir al futbolista Claudio Pizarro que "Todos en el Perú eran una mierda", y lo titulo en primera plana.
Lo cierto y real es que, entrevistado por el diario alemán BILD, Pizarro sorprendió a propios y extraños, sobre todo a los periodistas alemanes, cuando refiriéndose a las críticas lanzadas contra él desde el Perú, que lo vinculan a la investigación de un sonado caso que podría implicar fraude y adulteración de contratos de venta de futbolistas peruanos al extranjero de la firma IMAGE, de la que finalmente aceptó ser socio, el declaró textualmente: “Perú es un súper país, pero allá muchas personas son una mierda. Ellos me tienen envidia, no les gusta el éxito que tengo”.
Si uno ve la cita de esta manera, si pues, no hay nada de extraordinario en la frase, porque no hay expresión de falsedad ni agravio en la misma. Lo único, que tiene su peso dicho por un peruano que triunfa en el extranjero el referirse de esa manera casi despectiva a sus connacionales, ventilando públicamente una “virtud nacional” y al hacerlo haciéndose el también participe de la misma.
Lo que derive de la investigación será interesante.
Veremos una vez más como las investigaciones cuando sirven al interés de alguien, llegan a buen término. Aquí presuntamente, hay indicios de fraude, falsificación de documentos, falsedad genérica, evasión fiscal y lavado de activos. Cada día que pasa nuevos elementos aparecen en escena y dan vida a una historia de encuentros y desencuentros.
La investigación continuara, y servirá en su momento para poder evaluar cómo se están haciendo las cosas ahora en los todavía llamados “paraísos fiscales”, sobre todo porque esta podría demostrar que existe evasión fiscal en el país de origen del ciudadano que apertura una cuenta en alguno de estos destinos. No olvidemos que hace unos días, Suiza nos dio una gran noticia al ofrecer levantar el Secreto bancario cuando el país que lo solicite de suficientes muestras de que la persona investigada habría incurrido en delito de evasión fiscal. Pizarro y sus socios podrían convertirse, irónicamente y no precisamente por envidia de nadie, en el mejor ejemplo de que lo prometido por Suiza y otros países conocidos anteriormente como infranqueables en el Secreto bancario, funciona a favor de la ley. De ser así esto nos pondría otra vez a los peruanos, como nos gusta, en el centro de la noticia en el mundo.
¿Les parece conocido?
Esto que me fue contado como una anécdota graciosa durante mi estadía en los Estados Unidos, por supuesto que no me causó ninguna gracia, pero dice mucho del actuar y del pensamiento de muchos peruanos; y es que la envidia por el éxito ajeno, como la Inca Kola, sí que tiene sabor nacional.
En la última semana el imaginario popular fue azuzado por la prensa amarilla, esa que ha hecho del escándalo su único éxito de venta, hasta llevar el tema al extremo.
La prensa hizo decir al futbolista Claudio Pizarro que "Todos en el Perú eran una mierda", y lo titulo en primera plana.
Lo cierto y real es que, entrevistado por el diario alemán BILD, Pizarro sorprendió a propios y extraños, sobre todo a los periodistas alemanes, cuando refiriéndose a las críticas lanzadas contra él desde el Perú, que lo vinculan a la investigación de un sonado caso que podría implicar fraude y adulteración de contratos de venta de futbolistas peruanos al extranjero de la firma IMAGE, de la que finalmente aceptó ser socio, el declaró textualmente: “Perú es un súper país, pero allá muchas personas son una mierda. Ellos me tienen envidia, no les gusta el éxito que tengo”.
Si uno ve la cita de esta manera, si pues, no hay nada de extraordinario en la frase, porque no hay expresión de falsedad ni agravio en la misma. Lo único, que tiene su peso dicho por un peruano que triunfa en el extranjero el referirse de esa manera casi despectiva a sus connacionales, ventilando públicamente una “virtud nacional” y al hacerlo haciéndose el también participe de la misma.
Lo que derive de la investigación será interesante.
Veremos una vez más como las investigaciones cuando sirven al interés de alguien, llegan a buen término. Aquí presuntamente, hay indicios de fraude, falsificación de documentos, falsedad genérica, evasión fiscal y lavado de activos. Cada día que pasa nuevos elementos aparecen en escena y dan vida a una historia de encuentros y desencuentros.
La investigación continuara, y servirá en su momento para poder evaluar cómo se están haciendo las cosas ahora en los todavía llamados “paraísos fiscales”, sobre todo porque esta podría demostrar que existe evasión fiscal en el país de origen del ciudadano que apertura una cuenta en alguno de estos destinos. No olvidemos que hace unos días, Suiza nos dio una gran noticia al ofrecer levantar el Secreto bancario cuando el país que lo solicite de suficientes muestras de que la persona investigada habría incurrido en delito de evasión fiscal. Pizarro y sus socios podrían convertirse, irónicamente y no precisamente por envidia de nadie, en el mejor ejemplo de que lo prometido por Suiza y otros países conocidos anteriormente como infranqueables en el Secreto bancario, funciona a favor de la ley. De ser así esto nos pondría otra vez a los peruanos, como nos gusta, en el centro de la noticia en el mundo.
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