Algo huele mal en el país. Y no estamos hablando de la espesa neblina que cubre los distritos costeros y que ya ha causado más de un malestar a los usuarios del Aeropuerto Internacional. El olor es más profundo. Viene desde el subsuelo del país y se nutre de él.
En estos fríos días se hace notar que en cuestión de temas de interés para el país, los peruanos estamos huérfanos de clase política dirigente. Y es que aparte de la noticia mundial de la gripe porcina, que por cierto llegó al país y como era de esperarse a través de los vuelos internacionales, nuestra clase política ha dedicado las últimas semanas a un fuego cruzado de dimes y diretes increíble. Hemos escuchado acusaciones de todo tipo, en el afán de demostrar que el contrario no solo está equivocado en la opción política que enarbola, lo cual sería democrático admitir como válido, sino que además está incurso en malos manejos cuando no en procedimientos que no dejan claridad al dinero recibido o al que maneja en sus cuentas. Todo esto a vista y paciencia de nuestra prensa que llenaba sus primeras planas y noticieros y parecía deleitarse en el festín.
Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto?
Muchas cosas para pensar.
Nuestra clase política se ha dedicado a ventilar sus diferencias de la peor manera. Al final de todo, lo único que queda claro, es el mismo mensaje que nos daba la mafia del gobierno de tú ya sabes quién y que su gemelo inmortalizara en los famosos videos: TODOS ESTAMOS EN LO MISMO. Por donde se mire la corrupción es la misma. Un triste espectáculo que juega contra la democracia y la gobernabilidad del país.
Y en medio del espectáculo, hemos podido ver algo que no paso desapercibido, aunque algunos hayan querido hacerse de “la vista gorda” en el intento. La semana que pasó el país al fin tuvo la noticia de la elección del Contralor General de la República, un cargo que por lo importante, debería ser ejercido por un profesional capaz e independiente. No podemos pedir menos. Ironías de la vida, el mismo día que fue elegido en el Congreso por mayoría, y que tras su juramentación Fuad Khoury Zarzar manifestara su intención de lucha frontal contra la corrupción, el mismo día el Poder Judicial desactivaba dos Juzgados Anticorrupción por falta de carga procesal. Es verdad aunque usted no lo crea. En nuestro país no hay corrupción, todo lo que usted imagina como tal, son solo los ladridos de los perros del hortelano que envidiosos no quieren aceptar que vivimos en el país de Alicia, y que Alan es el gato rizón, no precisamente por lo gordo, sino por su irónica sonrisa. Claro, faltaba más.
¿Llegara el día, en lo que queda de este gobierno, que en lugar de tanto ruido se hagan las investigaciones que correspondan y que se pruebe, más allá de cualquier duda razonable, la participación o no de algunos miembros del partido de gobierno en actos delictuosos contra el Estado?
Si existe voluntad política para esto, deberían dejar de hacer tanto ruido y ejercer la opción que corresponda para llevar hasta las últimas consecuencias la investigación de los denominados “Petroaudios”, caiga quien caiga. Una sombra de misterio y de impunidad hay en estos momentos sobre esa investigación, y por lo mismo sobre el partido de gobierno y sus más connotados lideres, y por la salud moral del país esto no debe continuar sucediendo. El país reclama decencia de su clase política; esta investigación no debe continuar durmiendo “El sueño de los justos”. Los tiempos de la impunidad y de “dejar pasar y de dejar hacer”, así como los de dejar que expiren los plazos de investigación o que prescriban los delitos, no deben de volver a suceder. Es tiempo que desterremos de nuestro lenguaje y de nuestra historia, la expresión de TODOS ROBAN; ESTE TAMBIÉN, PERO AL MENOS HACE OBRA. Además, con este clima, la ciudad no está para más Cortinas de Humo.
En estos fríos días se hace notar que en cuestión de temas de interés para el país, los peruanos estamos huérfanos de clase política dirigente. Y es que aparte de la noticia mundial de la gripe porcina, que por cierto llegó al país y como era de esperarse a través de los vuelos internacionales, nuestra clase política ha dedicado las últimas semanas a un fuego cruzado de dimes y diretes increíble. Hemos escuchado acusaciones de todo tipo, en el afán de demostrar que el contrario no solo está equivocado en la opción política que enarbola, lo cual sería democrático admitir como válido, sino que además está incurso en malos manejos cuando no en procedimientos que no dejan claridad al dinero recibido o al que maneja en sus cuentas. Todo esto a vista y paciencia de nuestra prensa que llenaba sus primeras planas y noticieros y parecía deleitarse en el festín.
Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto?
Muchas cosas para pensar.
Nuestra clase política se ha dedicado a ventilar sus diferencias de la peor manera. Al final de todo, lo único que queda claro, es el mismo mensaje que nos daba la mafia del gobierno de tú ya sabes quién y que su gemelo inmortalizara en los famosos videos: TODOS ESTAMOS EN LO MISMO. Por donde se mire la corrupción es la misma. Un triste espectáculo que juega contra la democracia y la gobernabilidad del país.
Y en medio del espectáculo, hemos podido ver algo que no paso desapercibido, aunque algunos hayan querido hacerse de “la vista gorda” en el intento. La semana que pasó el país al fin tuvo la noticia de la elección del Contralor General de la República, un cargo que por lo importante, debería ser ejercido por un profesional capaz e independiente. No podemos pedir menos. Ironías de la vida, el mismo día que fue elegido en el Congreso por mayoría, y que tras su juramentación Fuad Khoury Zarzar manifestara su intención de lucha frontal contra la corrupción, el mismo día el Poder Judicial desactivaba dos Juzgados Anticorrupción por falta de carga procesal. Es verdad aunque usted no lo crea. En nuestro país no hay corrupción, todo lo que usted imagina como tal, son solo los ladridos de los perros del hortelano que envidiosos no quieren aceptar que vivimos en el país de Alicia, y que Alan es el gato rizón, no precisamente por lo gordo, sino por su irónica sonrisa. Claro, faltaba más.
¿Llegara el día, en lo que queda de este gobierno, que en lugar de tanto ruido se hagan las investigaciones que correspondan y que se pruebe, más allá de cualquier duda razonable, la participación o no de algunos miembros del partido de gobierno en actos delictuosos contra el Estado?
Si existe voluntad política para esto, deberían dejar de hacer tanto ruido y ejercer la opción que corresponda para llevar hasta las últimas consecuencias la investigación de los denominados “Petroaudios”, caiga quien caiga. Una sombra de misterio y de impunidad hay en estos momentos sobre esa investigación, y por lo mismo sobre el partido de gobierno y sus más connotados lideres, y por la salud moral del país esto no debe continuar sucediendo. El país reclama decencia de su clase política; esta investigación no debe continuar durmiendo “El sueño de los justos”. Los tiempos de la impunidad y de “dejar pasar y de dejar hacer”, así como los de dejar que expiren los plazos de investigación o que prescriban los delitos, no deben de volver a suceder. Es tiempo que desterremos de nuestro lenguaje y de nuestra historia, la expresión de TODOS ROBAN; ESTE TAMBIÉN, PERO AL MENOS HACE OBRA. Además, con este clima, la ciudad no está para más Cortinas de Humo.
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