martes, 5 de mayo de 2009

La Educacion Emocional

Un tema muy importante para nuestro país, asociado a su desarrollo dentro de la pobreza, es el referido a la formación emocional que damos a nuestros niños. Y es que según los educadores, “Es mejor educar a un niño para no corregir a un adulto”.

Este tema es trabajado por psicólogos en algunos niveles en las escuelas. Es el referido a la desnutrición emocional que la pobreza causa en nuestra población y en nuestros niños en particular. Ahora claro, es posible que al asumir estos conceptos, muchos terminen aceptando que es muy difícil encontrar a una persona que no haya sufrido de desnutrición emocional en algún momento de su vida.

El ser humano tiene cinco emociones fundamentales y que el niño debe aprender a conocer y desarrollar como parte de su crecimiento personal y emocional como persona; estas emociones son: el Amor, la Alegría, la Tristeza, el Miedo y la Rabia. Los estudiosos del tema recomiendan que el niño debe aprender que cada emoción debe ser de la misma intensidad respecto del estimulo que la desencadena. Por ejemplo, si un niño pierde un juguete en un paseo, es posible que la tristeza que le produzca la perdida dure unos días; como la alegría de recibir uno nuevo en sustitución del perdido no dure sino horas. Por lo mismo, la emoción natural debe ser de la misma intensidad que el estimulo que la origina.

Ahora veamos. Así como medimos la intensidad, también podemos medir los niveles que esta emoción produce en nuestro organismo de manera fisiológica. Así, los niveles naturales que toda emoción debe discurrir dentro de nosotros son: Sentirla, Expresarla y Actuarla; esto permitirá que el niño canalice sus sentimientos sin que esto origine trastorno en su salud física o mental. Por ejemplo, si un niño siente miedo al dormir sin luz este se expresara en el momento que el padre apague la luz, y lo sentirá y expresara llorando y llamando al padre a su lado. Aquí es importante que tengamos en cuenta que alguna razón debe tener el niño para expresar esa conducta, por lo mismo, es muy importante enseñar a los niños desde muy pequeños a aprender a manifestar sus emociones en estos tres niveles. Imaginemos lo contrario. El padre acude y le impone dormir sin luz “porque los hombres machos así duermen”; así estamos prohibiéndole expresar su miedo, por lo mismo, estamos dejándolo de nutrir emocionalmente.

Ahora claro. Así como podemos ayudarlos y enseñarles a entender sus propias manifestaciones emocionales, no podemos dejar de lado que, en lo que respecta a conducta, los padres siempre somos los mejores ejemplos; por lo mismo, ejercemos una fuerte influencia en las emociones y en la conducta de nuestros niños. Por eso podemos decir con absoluta certeza, que los niños aprenden por Modelación. Esto es así, porque los niños tienden a reproducir por imitación las conductas y las emociones de los adultos con los cuales conviven. Por ejemplo, un padre serio y poco expresivo será modelado por su hijo que copiara en su conducta corporal las expresiones observadas en su padre a través de los años. El caso de las fobias también es interesante anotarlo, porque los niños modelaran las de los adultos de su entorno. Así el temor a los insectos como el viajar en aviones serán siempre actitudes aprendidas por modelo. El temor a los sismos puede reflejar más el pánico visto en la expresión de los adultos que la comprensión certera del mismo. Por eso no olvidar nunca que los niños aprenden por modelación de los adultos.

Pero también hay otra forma como afectamos la emocionalidad de nuestros niños. Usted alguna vez escuchó que una familia sufre la pérdida de un ser querido y uno de los padres como explicación dice tajantemente “Por ningún motivo quiero ver caras tristes en esta casa”. O el padre que ve caer a su hijo y cuando este se dispone a expresar su dolor llorando, se saca la correa y amenazante le dice “Los hombres no lloran”. Estamos enseñándoles a nuestros niños a aplacar sus sentimientos por Imposición.

Pero también hay de los otros, los que no permiten que sus hijos tengan emociones autenticas. Por ejemplo, un niño regresa a su casa después de jugar llorando porque su “cometa” chocó con el poste eléctrico y cayó destrozada. La madre lo recibe y al verlo le dice, “porque lloras por tan poca cosa, ya te comprare una más bonita”. Lo que aquí se hizo fue descalificar la emoción del hijo, lo que facilitara a que tenga un tipo de emoción posible de Manipulación. Ante esto, hay que permitir siempre que el niño tenga emociones naturales.

Finalmente, existen muchas vivencias que han marcado nuestras emociones como propia de un país pobre, y que han sido estudiadas como Cicatrices de la Pobreza; hagamos que nuestros hijos las reconozcan, será parte de entender el origen de su país, su desarrollo colectivo y el encuentro con la verdad: PARA QUE LA HISTORIA NO SE REPITA CON ELLOS.

1 comentario:

  1. Es un artículo sumamente interesante, pues muchas veces, los padres no tomamos conciencia del rol que desempeñamos como padres el de "modelo", muchas veces se obra por cansancio, o simplemente porque la cultura machista, nos acostumbró a determinados clichés. Es importante, que se comience a modificar los patrones, que se prepararen y eduque a las nuevas generaciones, en el conocimiento de el como persona, de sus emociones, del manejo de las mismas, manejo del entorno, y lo mas importante del manejo de las relaciones interpersonales.

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