viernes, 1 de mayo de 2009

El Dia Internacional de los Trabajadores


El Día Internacional de los Trabajadores es la fiesta del movimiento obrero mundial y se conmemora el 1 de Mayo en Homenaje a los Mártires de Chicago, que dieron su vida en 1886 para conseguir la histórica reivindicación laboral.

Para entender el significado real que se marco en la historia con la consecución de la Jornada de las 8 horas, solo tenemos que leer el comentario de la época de uno de los teóricos del movimiento obrero internacional; así, Federico Engels en el prefacio de la edición alemana de El Manifiesto Comunista en 1890 comenta: “En el momento que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas movilizadas por vez primera en un solo ejercito, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de París. El espectáculo de hoy demostrara a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos”. Y es que, efectivamente, la consecución de la jornada de 8 horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial.

Los hechos que dan lugar a esta celebración están contextualizados en la ciudad de Chicago a fines del siglo XIX, la segunda en importancia al iniciarse la revolución industrial en los Estados Unidos, y que acogió a miles de ganaderos desocupados de todo el país así como a los inmigrantes venidos de todo el mundo; estos crearían en la ciudad las famosas villas de los trabajadores.

Una de las reivindicaciones de los trabajadores era hacer valer la máxima: “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho para la casa”. Así en 1829 se formó el primer movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. La historia cuenta que la mayoría de obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más fuerza la socialista Federación Estadounidense del Trabajo; ésta en su Congreso realizado en 1884, había resuelto que “Desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas”, y en caso de no tener respuesta al reclamo se iría a una huelga. Sin ninguna duda esta resolución despertó el interés de todos, no solo porque reivindicaba a los trabajadores sino además porque esto posibilitaría una mayor oferta de puestos de trabajo.

En 1886, el Presidente Johnson promulgó la Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como por supuesto nadie la cumplió, esto originó la inmediata movilización de las organizaciones laborales y sindicales en los Estados Unidos.

Así las cosas, el 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras otros 200.000 lograban la conquista con la simple amenaza de paro. Como Chicago era una de las ciudades con las peores condiciones de trabajo las movilizaciones se extendieron dos días más. La única fabrica funcionando era McCormik, que lo hacia con personal denominado “amarillo” por los huelguistas; esta tenia además un tema particular, porque se quería descontar del salario una cantidad para construir una iglesia. Mientras los huelguistas se manifestaban en su puerta un grupo de los denominados “amarillos” salió de trabajar, originándose una batalla campal la que finalmente fue sofocada a balazos por la policía con un saldo de 6 muertos y decenas de heridos. Esto encendió los ánimos de los trabajadores que convocaron a una manifestación de protesta para el día siguiente en la Plaza Haymarket con el permiso del alcalde. Unas 20.000 personas fueron violentamente reprimidas allí, produciéndose muertos entre los manifestantes y la policía. Esta última provoco una masacre de la que nunca se dio la cantidad de muertos.

A la revuelta le siguió el estado de sitio y el toque de queda, centenares de trabajadores fueron golpeados, torturados y perseguidos, mientras otros fueron enjuiciados, en lo que se conoce como la mayor farsa judicial de la historia estadounidense; tres fueron condenados a prisión y cinco a la horca, la que se concretó el 11 de noviembre de 1887.

Esta gesta es la que se conmemora cada 1 de mayo. Claro que ahora muchos han denominado al día como “El Día del Trabajo”. Es más, en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración; allí, siguiendo el estilo anglosajón se celebra el “Labor Day” el primer lunes de septiembre, por temor a que la fecha refuerce al movimiento socialista entre los obreros.

A lo largo del Siglo XX los progresos en materia laboral fueron incrementándose con leyes a favor de los trabajadores, no solo para otorgarles retribución económica sino también respeto y seguridad social. Aquí es bueno mencionar que algunos de esos derechos han sido reinterpretados cuando no restringidos o suprimidos bajo la influencia del llamado neoliberalismo, que ha hecho tabla rasa de muchas conquistas laborales.

Y, ¿En nuestro país como celebramos al trabajador?

Al trabajador peruano se le conoce como innovador e imaginativo, cualidades desarrolladas en su larga travesía por subsistir en medio de la informalidad y la pobreza. Pero también como muy tenaz y persistente.

Además, es bueno tener en cuenta que, desde que José Carlos Mariátegui fundara la Confederación General de Trabajadores, han sido varias las organizaciones que han desarrollado el trabajo sindical buscando mejoras en el trabajo como en la dignidad del trabajador. Esto ha significado en logros importantes para la clase trabajadora peruana. Durante el último decenio muchos sindicatos fueron descabezados por influencia de los empleadores como del gobierno de ya tu sabes quién, al implementar políticas de corte neoliberal que terminaron asfixiando cuando no anulando la labor gremial. Asimismo, llevados por un exceso de burocratismo en su trabajo muchos dirigentes sindicales confundieron la labor gremial con la partidaria, convirtiendo en muchos casos a los sindicatos en apéndices de sus partidos, desdibujando el sentido gremial de la organización sindical, aislando a la masa del sindicato y llevando con ello a la burocratización y la liquidación de la organización de los trabajadores, con el beneplácito de todos los que en su tiempo, coincidieron para luchar contra ella.

Así llegamos a la actualidad donde la organización sindical no existe de manera orgánica, y los pocos que existen tienen una organización pobre en su composición como en su movilización.

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