Visitar La Oroya produce varios efectos. Y no podría ser de otro modo, ubicada a 3.750 m.s.n.m. es un lugar donde hasta las condiciones meteorológicas juegan un papel importante en la calidad del aire para la ciudad y su entorno, esto, porque estamos hablando de la ciudad considerada como la Capital Metalúrgica de América del Sur y la Quinta más contaminada de la Tierra. Ni más ni menos.
Situada al Este de la ciudad capital del Perú, es el paso obligado para iniciar el camino a la ciudad de Huancayo en los Andes peruanos. La ciudad es un típico pueblo provinciano, con sus fiestas, sus alegrías y también sus problemas; pero sobre todo es el enclave minero más importante del país. Allí convergen las principales empresas mineras, que utilizan las instalaciones del Complejo Metalúrgico de Doe Run para procesar sus minerales, para luego ser comercializados en el mercado.
Pero, ¿Qué significa el Complejo Metalúrgico para la ciudad de La Oroya?
Instalado en 1920 por la transnacional Cerro de Pasco Corporation, ha sido administrado sucesivamente por esta, por Centromin Perú después de su nacionalización durante el gobierno militar de Velasco, hasta que paso a ser administrada por Doe Run Perú, luego de un proceso de privatización en 1997.
El mayor problema que arrastra la empresa no es solo el pasivo ambiental, sino la maquinaria obsoleta que forma parte de la Fundición, las mismas que no han sido renovadas por ninguna de sus administraciones. Así, el Complejo Metalúrgico viene funcionando desde 1922, y procesa concentrados polimetálicos en los circuitos de cobre, plomo y zinc de manera integral, siendo además una de las Cuatro Fundiciones que procesan de esta forma los llamados concentrados sucios, las otras tres están ubicadas en Japón (Dowa Mining), Bélgica (Hoboken) y Suecia (Ronskar). Este tipo de procesamiento tiene una gran ventaja, porque al realizar los procesos diferenciados y al mismo tiempo dependientes entre los tres circuitos, se producen 20 productos entre metales y subproductos, por lo que nada se pierde en el proceso, con el alto valor agregado para el Complejo y su proceso de venta de materiales.
Doe Run compra los concentrados de minerales, una parte en el Perú y el resto en el mundo. Al ser esta una de las pocas fundiciones que procesa los llamados Concentrados Sucios, sería muy importante que se conozca el tipo de materiales que se ingresan a la fundición, como una manera de preservar la salud de sus trabajadores, de la población, y del ecosistema local y regional. Esto, porque el control medioambiental es ahora muy rígido en el mundo, y como la fundición procesa concentrados sucios, muchos materiales tóxicos ingresan al territorio peruano para procesarse aquí, de países donde no se pueden tratar por estar expresamente prohibidos por sus normas ambientales.
Ahora, como la tecnología utilizada en la fundición sigue manteniendo los mismos procesos desde el año 1922 para cobre, 1928 para plomo y 1952 para zinc, resulta obvio que ahí está la razón para expresar que el Complejo es altamente nocivo para la salud y el ecosistema. Por esto mismo, los pobladores de La Oroya antigua, que viven a menos de 300 metros de la fundición separados únicamente por el río Mantaro, son los que reciben directamente la contaminación, incluida la que producen las emisiones fugitivas difíciles de cuantificar por su irregularidad así como por su dispersión rápida en el ambiente y su movilidad hacia la ciudad a nivel del suelo.
Por todo esto, la ciudad de La Oroya depende directamente del funcionamiento de la fundición; más de 3500 trabajadores laboran directamente para el Complejo Metalúrgico, mientras el resto de la población lo hace en las unidades mineras aledañas o en las empresas que trabajan bajo contrata para la fundición.
Finalmente, el Complejo Metalúrgico ha dejado honda huella en la población de La Oroya, sea por sus niños que tienen los niveles más altos de plomo en la sangre, sea por los niveles de contaminación de la ciudad y sus ríos, sea por la dependencia económica que los hace vivir al pendiente del funcionamiento de la fundición. Esto deberá cambiar cuando empiece a operar Chinalco en la nueva mina de Toromocho, situada en el distrito de Morococha en la misma provincia de Yauli, recién allí podremos ver si la actual experiencia fue asimilada; la nueva mina de tajo abierto tendrá tecnología de punta, y el alto promedio de producción de concentrados deberá hacer que la empresa opte, por un tema de costos y Responsabilidad Social por hacer su propia fundición, o derivarla a La Oroya; por lo que será necesario proyectar construir una nueva carretera central. Por lo mismo, habrá que estar al pendiente para que las viejas historias de explotación minera que alteran y afectan el ecosistema no se repitan una vez más en esta sufrida región.
Situada al Este de la ciudad capital del Perú, es el paso obligado para iniciar el camino a la ciudad de Huancayo en los Andes peruanos. La ciudad es un típico pueblo provinciano, con sus fiestas, sus alegrías y también sus problemas; pero sobre todo es el enclave minero más importante del país. Allí convergen las principales empresas mineras, que utilizan las instalaciones del Complejo Metalúrgico de Doe Run para procesar sus minerales, para luego ser comercializados en el mercado.
Pero, ¿Qué significa el Complejo Metalúrgico para la ciudad de La Oroya?
Instalado en 1920 por la transnacional Cerro de Pasco Corporation, ha sido administrado sucesivamente por esta, por Centromin Perú después de su nacionalización durante el gobierno militar de Velasco, hasta que paso a ser administrada por Doe Run Perú, luego de un proceso de privatización en 1997.
El mayor problema que arrastra la empresa no es solo el pasivo ambiental, sino la maquinaria obsoleta que forma parte de la Fundición, las mismas que no han sido renovadas por ninguna de sus administraciones. Así, el Complejo Metalúrgico viene funcionando desde 1922, y procesa concentrados polimetálicos en los circuitos de cobre, plomo y zinc de manera integral, siendo además una de las Cuatro Fundiciones que procesan de esta forma los llamados concentrados sucios, las otras tres están ubicadas en Japón (Dowa Mining), Bélgica (Hoboken) y Suecia (Ronskar). Este tipo de procesamiento tiene una gran ventaja, porque al realizar los procesos diferenciados y al mismo tiempo dependientes entre los tres circuitos, se producen 20 productos entre metales y subproductos, por lo que nada se pierde en el proceso, con el alto valor agregado para el Complejo y su proceso de venta de materiales.
Doe Run compra los concentrados de minerales, una parte en el Perú y el resto en el mundo. Al ser esta una de las pocas fundiciones que procesa los llamados Concentrados Sucios, sería muy importante que se conozca el tipo de materiales que se ingresan a la fundición, como una manera de preservar la salud de sus trabajadores, de la población, y del ecosistema local y regional. Esto, porque el control medioambiental es ahora muy rígido en el mundo, y como la fundición procesa concentrados sucios, muchos materiales tóxicos ingresan al territorio peruano para procesarse aquí, de países donde no se pueden tratar por estar expresamente prohibidos por sus normas ambientales.
Ahora, como la tecnología utilizada en la fundición sigue manteniendo los mismos procesos desde el año 1922 para cobre, 1928 para plomo y 1952 para zinc, resulta obvio que ahí está la razón para expresar que el Complejo es altamente nocivo para la salud y el ecosistema. Por esto mismo, los pobladores de La Oroya antigua, que viven a menos de 300 metros de la fundición separados únicamente por el río Mantaro, son los que reciben directamente la contaminación, incluida la que producen las emisiones fugitivas difíciles de cuantificar por su irregularidad así como por su dispersión rápida en el ambiente y su movilidad hacia la ciudad a nivel del suelo.
Por todo esto, la ciudad de La Oroya depende directamente del funcionamiento de la fundición; más de 3500 trabajadores laboran directamente para el Complejo Metalúrgico, mientras el resto de la población lo hace en las unidades mineras aledañas o en las empresas que trabajan bajo contrata para la fundición.
Finalmente, el Complejo Metalúrgico ha dejado honda huella en la población de La Oroya, sea por sus niños que tienen los niveles más altos de plomo en la sangre, sea por los niveles de contaminación de la ciudad y sus ríos, sea por la dependencia económica que los hace vivir al pendiente del funcionamiento de la fundición. Esto deberá cambiar cuando empiece a operar Chinalco en la nueva mina de Toromocho, situada en el distrito de Morococha en la misma provincia de Yauli, recién allí podremos ver si la actual experiencia fue asimilada; la nueva mina de tajo abierto tendrá tecnología de punta, y el alto promedio de producción de concentrados deberá hacer que la empresa opte, por un tema de costos y Responsabilidad Social por hacer su propia fundición, o derivarla a La Oroya; por lo que será necesario proyectar construir una nueva carretera central. Por lo mismo, habrá que estar al pendiente para que las viejas historias de explotación minera que alteran y afectan el ecosistema no se repitan una vez más en esta sufrida región.
bueno yo quisiera saber si los alimentos de la oroya se podrian consumir mi papa de paso q se fue de viaje bajo a comprar algunas cosas como manjar blanco y panes y queso agradeceria su respuesta
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