En economía las cifras son muy importantes. Importantes porque la lectura de cada una tiene un significado para conocer lo que se hace en el país y como se hace, pero también porque al analizar los resultados de la actividad económica del hombre, nos ayudan a tomar decisiones. Así, las cifras más requeridas y usadas son las que nos muestra el Instituto Nacional de Estadística (INEI); por ello necesitamos que reflejen siempre la realidad del pais.
La semana que paso, el INEI a través de su jefe, nos mostró los resultados de la medición de la pobreza. Al hacerlo nos explicó que la muestra correspondía a encuestas realizadas en el 2008 a hogares en todo el país. Esta nos indicaba que la incidencia de la pobreza disminuyó, pasando del 39.3% de la población afectada en el 2007 a 36.2%. Asimismo nos hizo conocer que la metodología utilizada fue “la usual”, y que la transparencia estaba asegurada en virtud de la cooperación técnica del Banco Mundial y el Fondo de Población de Naciones Unidas. Hasta ahí todo parecía normal. Lo que vino después si es para preocuparse. Por boca de su jefe, nos enteramos que el INEI utiliza para sus cálculos la metodología del enfoque de la pobreza monetaria, es decir, un monto de ingresos para consumir una canasta básica de bienes y servicios.
Aquí habría que hacer algunas precisiones. Que el jefe del INEI nos diga que se está siguiendo este enfoque desde hace algunos años, no significa necesariamente que sea el más adecuado para el país: aquí la pobreza tiene otras manifestaciones; Que la medición sea solo monetaria no nos dice nada del tema de fondo que queremos superar: para dimensionar la pobreza siempre se necesitan considerar otras variables; Que no se consideren las dimensiones no monetarias en los datos si llama la atención, y si a esto le sumamos niveles de desnutrición, no acceso a la vivienda, necesidades básicas insatisfechas, y exclusión social, lejos de alegrarnos por los datos que nos traen, la verdad empezamos a dudar de la seriedad de los mismos.
Nos explicamos porque. Según el INEI para pasar la barrera de la pobreza, usted, yo cualquiera, solo tiene que tener ingresos mensuales de manera tal que, al dividirlo entre los miembros de la familia, en Lima Metropolitana, estos resulten no menos de 310 nuevos soles por persona. Todo lo que este debajo de ello es pobreza.
Este tipo de argumento se cae por sí solo. Solo bastaría un par de ejemplos para clarificar que la pobreza en el Perú no siempre está asociada a los ingresos, por lo mismo, así el tema está mal encaminado. O acaso se están manejando cifras para asumirlas después como ciertas, que sería peor.
El 2008 será recordado como un buen año para el país, nuestra economía junto con la de China, lideró el crecimiento mundial. Por eso que la pobreza monetaria haya menguado en el país no llama la atención. Aunque habría que ver si a la pobreza extrema le fue igual, habida cuenta que los precios de los alimentos en el mundo continuaron al alza.
Como las matemáticas son exactas, en economía las cifras no son lo frías que quisieran algunos, sobre todo los interesados en acabar estadísticamente con la pobreza, menos cuando al hacer los análisis respectivos estos incluyen personas, sus vidas y su futuro, por lo mismo, el del país. Las cifras nos dicen que del 2005 al 2008 estadísticamente, hemos cambiado la situación de pobreza del país, del 48.7% al 36.2%. Así, en 3 años habríamos bajado los niveles de pobreza en 12.5%, todo un record mundial. Lo que no se nos dice que, para dejar de ser pobre, usted tiene que cumplir dos condiciones: La primera, tener un nivel de ingresos que le permita comprar la canasta básica familiar; segundo, que no tenga ninguna otra necesidad; para dejar de ser pobre usted solo necesita comer.
Para no sorprender a nadie ni que se nos acuse de romanticismo, ahí van los ejemplos. Digamos que Jorge Maldonado gana 1240 nuevos soles netos, tiene esposa y dos hijos. Si destina 5 nuevos soles diarios para el menú, serian 600 soles solo en comida, el saldo de 640 dividido entre 4 les significaría 160 nuevos soles al mes por persona. Como Jorge es un héroe de tira cómica no paga casa ni usa servicios, pero para su felicidad ya no es pobre. Su hermano Wilfredo no es pobre porque gana 1500 mensuales. El si paga su AFP y tiene todos los beneficios legales, pero recibe neto 1306. Su esposa le ha dado 4 hijos, los que comparten la alegría de la casa, que felizmente es propia; les faltan algunos servicios y terminar de construir en el arenal, pero igual viven felices. ¿En qué parte de la encuesta se quedo esta familia para no ser considerada como pobre? Juzgue usted.
Finalmente, nuestro país está marcado por la desigualdad económica y social. Esto ha originado no solo pobreza monetaria, sino además exclusión social, con todas las connotaciones que esta significa. Por eso, es menester una cruzada nacional para acabar con la pobreza. Sería muy penoso para el país permitir que algunos quieran eliminar la pobreza estadísticamente; peor todavía que lo hagan en medio de la insensatez y el silencio de los que saben que esto no es cierto. La lucha contra la pobreza debería ser frontal, solo así podremos hablarles con dignidad a las futuras generaciones: nosotros logramos que existieran más oportunidades para los peruanos al firmar los Tratados de Libre Comercio y abrir nuestra economía a nuevos mercados sino que además, al hacerlo, también acabamos con la lacra de la pobreza que nos llevaba a la exclusión social. En el imaginario de todos los peruanos existe un Perú más justo y solidario; hagamos que este sueño realmente se haga realidad, y eso depende de todos, sin exclusión.
La semana que paso, el INEI a través de su jefe, nos mostró los resultados de la medición de la pobreza. Al hacerlo nos explicó que la muestra correspondía a encuestas realizadas en el 2008 a hogares en todo el país. Esta nos indicaba que la incidencia de la pobreza disminuyó, pasando del 39.3% de la población afectada en el 2007 a 36.2%. Asimismo nos hizo conocer que la metodología utilizada fue “la usual”, y que la transparencia estaba asegurada en virtud de la cooperación técnica del Banco Mundial y el Fondo de Población de Naciones Unidas. Hasta ahí todo parecía normal. Lo que vino después si es para preocuparse. Por boca de su jefe, nos enteramos que el INEI utiliza para sus cálculos la metodología del enfoque de la pobreza monetaria, es decir, un monto de ingresos para consumir una canasta básica de bienes y servicios.
Aquí habría que hacer algunas precisiones. Que el jefe del INEI nos diga que se está siguiendo este enfoque desde hace algunos años, no significa necesariamente que sea el más adecuado para el país: aquí la pobreza tiene otras manifestaciones; Que la medición sea solo monetaria no nos dice nada del tema de fondo que queremos superar: para dimensionar la pobreza siempre se necesitan considerar otras variables; Que no se consideren las dimensiones no monetarias en los datos si llama la atención, y si a esto le sumamos niveles de desnutrición, no acceso a la vivienda, necesidades básicas insatisfechas, y exclusión social, lejos de alegrarnos por los datos que nos traen, la verdad empezamos a dudar de la seriedad de los mismos.
Nos explicamos porque. Según el INEI para pasar la barrera de la pobreza, usted, yo cualquiera, solo tiene que tener ingresos mensuales de manera tal que, al dividirlo entre los miembros de la familia, en Lima Metropolitana, estos resulten no menos de 310 nuevos soles por persona. Todo lo que este debajo de ello es pobreza.
Este tipo de argumento se cae por sí solo. Solo bastaría un par de ejemplos para clarificar que la pobreza en el Perú no siempre está asociada a los ingresos, por lo mismo, así el tema está mal encaminado. O acaso se están manejando cifras para asumirlas después como ciertas, que sería peor.
El 2008 será recordado como un buen año para el país, nuestra economía junto con la de China, lideró el crecimiento mundial. Por eso que la pobreza monetaria haya menguado en el país no llama la atención. Aunque habría que ver si a la pobreza extrema le fue igual, habida cuenta que los precios de los alimentos en el mundo continuaron al alza.
Como las matemáticas son exactas, en economía las cifras no son lo frías que quisieran algunos, sobre todo los interesados en acabar estadísticamente con la pobreza, menos cuando al hacer los análisis respectivos estos incluyen personas, sus vidas y su futuro, por lo mismo, el del país. Las cifras nos dicen que del 2005 al 2008 estadísticamente, hemos cambiado la situación de pobreza del país, del 48.7% al 36.2%. Así, en 3 años habríamos bajado los niveles de pobreza en 12.5%, todo un record mundial. Lo que no se nos dice que, para dejar de ser pobre, usted tiene que cumplir dos condiciones: La primera, tener un nivel de ingresos que le permita comprar la canasta básica familiar; segundo, que no tenga ninguna otra necesidad; para dejar de ser pobre usted solo necesita comer.
Para no sorprender a nadie ni que se nos acuse de romanticismo, ahí van los ejemplos. Digamos que Jorge Maldonado gana 1240 nuevos soles netos, tiene esposa y dos hijos. Si destina 5 nuevos soles diarios para el menú, serian 600 soles solo en comida, el saldo de 640 dividido entre 4 les significaría 160 nuevos soles al mes por persona. Como Jorge es un héroe de tira cómica no paga casa ni usa servicios, pero para su felicidad ya no es pobre. Su hermano Wilfredo no es pobre porque gana 1500 mensuales. El si paga su AFP y tiene todos los beneficios legales, pero recibe neto 1306. Su esposa le ha dado 4 hijos, los que comparten la alegría de la casa, que felizmente es propia; les faltan algunos servicios y terminar de construir en el arenal, pero igual viven felices. ¿En qué parte de la encuesta se quedo esta familia para no ser considerada como pobre? Juzgue usted.
Finalmente, nuestro país está marcado por la desigualdad económica y social. Esto ha originado no solo pobreza monetaria, sino además exclusión social, con todas las connotaciones que esta significa. Por eso, es menester una cruzada nacional para acabar con la pobreza. Sería muy penoso para el país permitir que algunos quieran eliminar la pobreza estadísticamente; peor todavía que lo hagan en medio de la insensatez y el silencio de los que saben que esto no es cierto. La lucha contra la pobreza debería ser frontal, solo así podremos hablarles con dignidad a las futuras generaciones: nosotros logramos que existieran más oportunidades para los peruanos al firmar los Tratados de Libre Comercio y abrir nuestra economía a nuevos mercados sino que además, al hacerlo, también acabamos con la lacra de la pobreza que nos llevaba a la exclusión social. En el imaginario de todos los peruanos existe un Perú más justo y solidario; hagamos que este sueño realmente se haga realidad, y eso depende de todos, sin exclusión.
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