“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cascara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”. NELSON MANDELA (1998).
La democracia como forma de gobierno y organización del Estado, confiere a sus ciudadanos poder sobre las decisiones que este adopta, por lo mismo, la toma de decisiones debe corresponder a la voluntad colectiva expresada por estos. De la misma manera, la convivencia social establece libertad e igualdad ante la ley para todos y las relaciones sociales se regulan de acuerdo a mecanismos contractuales.
El Perú como Nación está formado por un conjunto de nacionalidades que se integran de manera social y comercial en el territorio de la república, y que se pueden ubicar en alguna o varios regiones del país. Un ejemplo de ello son los quechuas y los aymaras, que conviven en algunos territorios en la sierra y en las principales capitales del país. El Perú como organización está regulada por leyes; el Estado peruano establece sus leyes a partir de la Constitución Política del Perú. La representación del Estado la ejercen los Poderes Públicos: el Parlamento, El Ejecutivo y el Judicial; el Presidente de la República dirige el Ejecutivo y a su vez personifica a la Nación, de la cual es su máximo representante; por lo tanto: gobierna para todos los peruanos.
Dicen los educadores que la democracia se enseña en casa, no hay otra manera de entenderla y asimilarla mejor. Cuando un padre le pega a su hijo, suele ser expresión de la carencia del padre para saber explicar lo que comunica, cuando no de impotencia o falta de tolerancia para aceptar que su hijo puede tener una idea diferente de las cosas. Esta situación se agudiza en la adolescencia, que resulta un momento en el cual el joven necesita formar su propia opinión en todos los temas y la opinión del padre pasa a un segundo plano cuando no se desecha. Suele suceder a veces que el padre, empeñado en formar con sentido crítico al hijo, termina siendo desbordado por este cuando expresa su opinión frente a las vivencias de su entorno social. Así, nace la doble moral en la educación, queremos una persona con ideas propias y sentido crítico pero la callamos de manera intolerante cuando expresa su propia opinión de las cosas; porque esto nos molesta, y porque rompe nuestra “idea” de autoridad.
Los años que sufrimos la violencia interna nos dejaron varias enseñanzas: el enfrentamiento entre peruanos solo genera heridas internas en la población; las heridas abiertas, sumadas al olvido y a la postergación del desarrollo en algunas provincias, hacen que estas sean muy difíciles de entender para poder sanarlas, lo que las hace duraderas; nuestra clase política tarda mucho en entender lo que sucede en el Perú interno porque se encuentra desvinculada de él; los procesos de convulsión social deben ser utilizados para informar y educar a todos los peruanos: la desinformación es el caldo de cultivo de los que quieren mantenernos desunidos e ignorantes; el país necesita entender que todos no pensamos igual, sea por cultura, tradición o niveles de educación, pero seguimos siendo peruanos y, al ser ciudadanos, nos corresponde el mismo trato frente a la ley; la desinformación se combate con información, la ignorancia con educación y el desgobierno con autoridad; una autoridad es tal porque aplica la ley y al hacerlo entiende a sus interlocutores, no porque les impone su propia voluntad como ejercicio de poder; el poder político es transitorio, las nacionalidades trascienden los periodos de los políticos, porque fundamentan la historia, el desarrollo y el futuro del país.
Si la Constitución Política del Perú es la Carta Magna que da origen al orden en el Estado y al desarrollo de nuestro país con leyes para sus ciudadanos, no puede dejarse de lado para establecer relaciones comerciales con otro país; primero es el Perú y sus habitantes, y cualquier norma de carácter legal y de menor rango que trasgreda la Constitución debe ser derogada sin mayor trámite por el Parlamento, que esa es su función; si este no hace respetar la Constitución, los ciudadanos tenemos el derecho de exigir su cumplimiento, el derecho a la Insurgencia para ello también está consagrado en la ley de leyes.
Si la política es el arte de la negociación y de convertir en viable lo imposible; si el punto de partida de la política es saber a quien se representa, es obvio que algunas nacionalidades no se sienten representadas en el escenario político nacional, es más, se sienten postergadas cuando no obviadas por el poder que se centraliza en la capital.
Finalmente, el país sufre un nuevo desencanto. Frente al Milagro Económico muchos manifestaron la ilusión de ver como posible lograr el ansiado desarrollo para el país, un desarrollo que nos permita sacar del estado de pobreza a nuestra población, desde la urbana hasta el último caserío, respetando en el proceso la cultura y la diversidad de nuestras nacionalidades; esa que es la más grande de las riquezas naturales que tenemos como país y como nación, y que solo la falta de identidad nacional de nuestra clase política no sabe dimensionar. Este es un buen momento para direccionar la discusión de nuestros problemas, y al hacerlo mantener al país unido; este es el momento de hacer que la política, y la democracia dentro de ella, sean viables para todos y de enarbolar una Cultura de Paz como forma de preservar la unidad de la nación. Este es el momento para hacer que el Acuerdo Nacional dirija la discusión nacional a fin de lograr que se respeten y se logren en el país: La Justicia, La Paz y la Vida; el Milagro Económico conseguido debe ser conocido y gozado por todos los peruanos.
La democracia como forma de gobierno y organización del Estado, confiere a sus ciudadanos poder sobre las decisiones que este adopta, por lo mismo, la toma de decisiones debe corresponder a la voluntad colectiva expresada por estos. De la misma manera, la convivencia social establece libertad e igualdad ante la ley para todos y las relaciones sociales se regulan de acuerdo a mecanismos contractuales.
El Perú como Nación está formado por un conjunto de nacionalidades que se integran de manera social y comercial en el territorio de la república, y que se pueden ubicar en alguna o varios regiones del país. Un ejemplo de ello son los quechuas y los aymaras, que conviven en algunos territorios en la sierra y en las principales capitales del país. El Perú como organización está regulada por leyes; el Estado peruano establece sus leyes a partir de la Constitución Política del Perú. La representación del Estado la ejercen los Poderes Públicos: el Parlamento, El Ejecutivo y el Judicial; el Presidente de la República dirige el Ejecutivo y a su vez personifica a la Nación, de la cual es su máximo representante; por lo tanto: gobierna para todos los peruanos.
Dicen los educadores que la democracia se enseña en casa, no hay otra manera de entenderla y asimilarla mejor. Cuando un padre le pega a su hijo, suele ser expresión de la carencia del padre para saber explicar lo que comunica, cuando no de impotencia o falta de tolerancia para aceptar que su hijo puede tener una idea diferente de las cosas. Esta situación se agudiza en la adolescencia, que resulta un momento en el cual el joven necesita formar su propia opinión en todos los temas y la opinión del padre pasa a un segundo plano cuando no se desecha. Suele suceder a veces que el padre, empeñado en formar con sentido crítico al hijo, termina siendo desbordado por este cuando expresa su opinión frente a las vivencias de su entorno social. Así, nace la doble moral en la educación, queremos una persona con ideas propias y sentido crítico pero la callamos de manera intolerante cuando expresa su propia opinión de las cosas; porque esto nos molesta, y porque rompe nuestra “idea” de autoridad.
Los años que sufrimos la violencia interna nos dejaron varias enseñanzas: el enfrentamiento entre peruanos solo genera heridas internas en la población; las heridas abiertas, sumadas al olvido y a la postergación del desarrollo en algunas provincias, hacen que estas sean muy difíciles de entender para poder sanarlas, lo que las hace duraderas; nuestra clase política tarda mucho en entender lo que sucede en el Perú interno porque se encuentra desvinculada de él; los procesos de convulsión social deben ser utilizados para informar y educar a todos los peruanos: la desinformación es el caldo de cultivo de los que quieren mantenernos desunidos e ignorantes; el país necesita entender que todos no pensamos igual, sea por cultura, tradición o niveles de educación, pero seguimos siendo peruanos y, al ser ciudadanos, nos corresponde el mismo trato frente a la ley; la desinformación se combate con información, la ignorancia con educación y el desgobierno con autoridad; una autoridad es tal porque aplica la ley y al hacerlo entiende a sus interlocutores, no porque les impone su propia voluntad como ejercicio de poder; el poder político es transitorio, las nacionalidades trascienden los periodos de los políticos, porque fundamentan la historia, el desarrollo y el futuro del país.
Si la Constitución Política del Perú es la Carta Magna que da origen al orden en el Estado y al desarrollo de nuestro país con leyes para sus ciudadanos, no puede dejarse de lado para establecer relaciones comerciales con otro país; primero es el Perú y sus habitantes, y cualquier norma de carácter legal y de menor rango que trasgreda la Constitución debe ser derogada sin mayor trámite por el Parlamento, que esa es su función; si este no hace respetar la Constitución, los ciudadanos tenemos el derecho de exigir su cumplimiento, el derecho a la Insurgencia para ello también está consagrado en la ley de leyes.
Si la política es el arte de la negociación y de convertir en viable lo imposible; si el punto de partida de la política es saber a quien se representa, es obvio que algunas nacionalidades no se sienten representadas en el escenario político nacional, es más, se sienten postergadas cuando no obviadas por el poder que se centraliza en la capital.
Finalmente, el país sufre un nuevo desencanto. Frente al Milagro Económico muchos manifestaron la ilusión de ver como posible lograr el ansiado desarrollo para el país, un desarrollo que nos permita sacar del estado de pobreza a nuestra población, desde la urbana hasta el último caserío, respetando en el proceso la cultura y la diversidad de nuestras nacionalidades; esa que es la más grande de las riquezas naturales que tenemos como país y como nación, y que solo la falta de identidad nacional de nuestra clase política no sabe dimensionar. Este es un buen momento para direccionar la discusión de nuestros problemas, y al hacerlo mantener al país unido; este es el momento de hacer que la política, y la democracia dentro de ella, sean viables para todos y de enarbolar una Cultura de Paz como forma de preservar la unidad de la nación. Este es el momento para hacer que el Acuerdo Nacional dirija la discusión nacional a fin de lograr que se respeten y se logren en el país: La Justicia, La Paz y la Vida; el Milagro Económico conseguido debe ser conocido y gozado por todos los peruanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario