Debemos ser muchos los que de manera intermitente cada cierto tiempo nos hacemos la misma pregunta: ¿En qué momento la educación se convirtió en ese gran negocio que es ahora?, otros se preguntan de manera más directa e irónica: ¿En qué momento se jodió la educación en nuestro país?
Todo el mundo recuerda 1968 como un año símbolo: Paris era una fiesta, se habían juntado la libertad, la juventud y la utopía; en el Perú no había tal fiesta, se habían juntado el escándalo de la página 11, el golpe y el inicio de una dictadura que pasó a la historia por muchos temas, uno de ellos la Reforma de la Educación.
Fueron tiempos donde los cambios fueron de uniforme y de conceptos, más fue la forma que el contenido; fueron años de lucha y de combate contra su implementación por parte del magisterio organizado; al final, los resultados que obtuvimos fueron: El sindicato más poderoso del país (el SUTEP), y el abandono total que hizo el Estado de la educación pública. Fue la manera como la dictadura combatió toda opción por aglutinar espacios de protesta; fue la manera como se organizó el combate contra ella, en plazas, colegios y universidades. El resultado de esa lucha desigual lo vemos y sentimos todos ahora. Nunca como en esas fechas se decidieron tantas cosas a la vez, pero sobre todo, nunca como en esas fechas se vio realmente quien era quien y que intereses eran los que se defendían en cada plaza y en cada discurso.
La debacle final de la Educación Pública, la hemos vivido la Generación que tuvo que aceptar como una afrenta y sin desaliento el recorte sistemático de los presupuestos, cuando no el desdén y el olvido; estudiar en esas circunstancias devino en heroicidad para quienes estuvimos en las escuelas y colegios públicos primero, y luego en las aulas universitarias nacionales castigadas por su extendida politización.
Pero el pueblo es sabio y el peruano un ser extraordinario; las cicatrices de la pobreza lo han hecho un sobreviviente que se adapta y que convierte siempre la adversidad en una nueva oportunidad; y la educación no escapa a este designio.
Primero fueron las Academias Pre-universitarias, que cumplían este cometido; para completar la preparación y poder acceder al nivel universitario, tenías que pasar por una; de esta manera se complementaba la educación recibida, se paliaba las deficiencias y las omisiones; fue el inicio del gran negocio en que se convirtió educar en nuestro país. De allí, el paso siguiente fueron los colegios parroquiales primero, y los colegios privados después, los que hicieron su aparición de manera opulenta, para cubrir la demanda educativa, pero también para hacer las diferencias mas claras.
La visión del país, que tienen cada una de las clases sociales, se expresaba en los contenidos educativos de las respectivas escuelas y colegios, pero también en los espacios de discusión que se daban en su interior. La necesidad de la aparición de las distintos Universidades privadas deviene como resultado de esto último. El resto es historia.
En una nota publicada en su cuenta de Facebook, mencionada por el diario El Comercio, Gastón Acurio llama la atención acerca del bajo nivel de discusión que nos ha dejado el resultado obtenido en la Primera Vuelta en el actual proceso electoral. “Orgulloso de mis hijas. Fajándose en Facebook, sin temor alguno con esos jovencitos que habiéndolo tenido todo en la vida en vez de ser un ejemplo para los más humildes, hoy expresan repugnantes comentarios racistas, que tanto daño le hacen a la unión y grandeza de nuestra patria. Las amo”.
Todos los candidatos presidenciales en los Debates nos han mostrado, o mejor dicho nos han hecho ver que el principal tema y además el coincidente es el de la Educación como pilar del desarrollo para el país.
Pero la historia nos demuestra que existen, y la fallida reforma educativa de Velasco nos los mostró hasta el hartazgo, diferentes visiones para ella; y esto es así, porque a cada visión le corresponde un modelo de desarrollo diferente; y las propuestas enunciadas por los candidatos no son la excepción; existe una visión distinta del problema y sin embargo, pretendemos aplicar diferentes recetas para obtener el mismo resultado; craso error o deliberado error.
Nuestra modelo de educación, es antidemocrático, excluyente, fomenta la desigualdad y no alienta la unidad del país ni la identidad nacional. Y la muestra de todo ello, lo vemos en el nivel de discusión que ahora tenemos en las redes sociales: el bajo nivel en el debate de ideas se disfraza para atizar la intolerancia, el racismo y las diferencias. En un tema donde todos deberíamos opinar sin ningún problema por ser de interés nacional, el insulto prevalece encima de la confrontación de ideas o justamente, a falta de ideas prevalece la intolerancia como único argumento; el estilo fascista de enfrentar al adversario tratando de excluirlo, es pan de todos los días.
Pero todo ello es producto de la educación que se imparte en cada escuela, colegio y universidad de nuestro país. Los jóvenes y adultos que ahora polemizan, han sido educados en nuestras escuelas, colegios y universidades. Tan igual como nuestros políticos: los honrados, los corruptos y los innombrables, todos ellos en su tiempo pasaron por nuestro sistema educativo. Queda claro que algo está fallando, o algo anda muy mal en nuestro sistema educativo, con los claros ejemplos que nuestra clase política nos ha dado en los últimos tiempos.
Manuel Rodríguez Cuadros de una manera sencilla, como debería ser el estilo de comunicarse de toda la clase política, nos dijo en uno de los debates: “Cuando hoy los niños se acuestan para ir mañana temprano a la escuela, estamos hablando de Inclusión Social; cuando mañana al hacerlo reciben la educación en una lengua que no es la materna, estamos hablando de Exclusión Social”.
Cuando una persona postula a un puesto de trabajo, al pasar por las diversas entrevistas, una pregunta frecuente es ¿Cómo te ves en la empresa dentro de 5 años? Sería bueno que cada uno de los peruanos nos preguntáramos, ¿Cómo nos gustaría ver a nuestros hijos al salir de la escuela, el colegio o la universidad después de cinco años? Tal vez allí este la respuesta de qué tipo de educación es la que queremos para el país.
Porque el país que todos queremos lograr: de paz con justicia; inclusivo, que respete y se sienta orgulloso de su identidad, Democrático y Nacional lo estamos construyendo todos ahora.
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