martes, 24 de marzo de 2009

El Dolar ¿Un Tigre de Papel?



Ya lo decía el viejo mago de la política peruana: “En política no hay que ser ingenuos”.

Y es que los camaradas chinos nos han dado muestras en los últimos tiempos de una habilidad muy oriental a la hora de mover sus fichas en el escenario político, y ahora también, en el escenario económico mundial. Lento pero seguro.

Y claro, a los chinos les sobran razones para ello. No por algo son reconocidos en el mercado como la actual “locomotora” de la economía mundial. Claro que para los norteamericanos no son precisamente la locomotora que les trae la felicidad y la prosperidad como Lincoln en su viaje desde Filadelfia. Los chinos son el primer acreedor de la economía norteamericana. Sí, de la misma que es origen y causa del actual descalabro mundial, también llamado “crisis de confianza”, y que ya tiene en su haber la mayor caída de banqueros norteamericanos que la historia presente tenga en cuenta.

Ayer nomás, era el Primer Ministro Chino Wen, que se mostraba entre preocupado y sorprendido al dar a conocer que su gobierno veía con preocupación el nivel de endeudamiento norteamericano. “Queremos tener confianza en que el Gobierno Norteamericano sabrá responder a la confianza depositada por nosotros”. El mensaje era claro y directo, al estilo chino. Y tenía como único destinatario el gobierno norteamericano, al que le decía que, responder a la confianza china manifestada en la fuerte inversión, lo ayudaba también a mantener su credibilidad como nación. Y no es poca cosa, los chinos tienen invertidos un billón de dólares (mil millones de millones de dólares norteamericanos) en Bonos del Tesoro Norteamericano, lo que los convierte en su principal acreedor.

Pero como la cosa no podía quedar ahí. Ahora Zhou Xiaochuan, nada menos que el Gobernador del Banco Central de China, ha sugerido al G-20 que se reunirá para analizar la crisis mundial y las medidas correctivas que en su conjunto tomarán los países más desarrollados del planeta, que debería pensarse ya en el establecimiento de una nueva moneda de referencia mundial y que esté controlada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una sugerencia que, por sus consecuencias internacionales, tiene que haber sido muy bien pensada por la élite gobernante china para lanzarla de la manera que se ha hecho y en el momento también.

Dicen los chinos que este cambio, crucial por la actual crisis mundial y por el alto nivel de desconfianza que resulta del endeudamiento norteamericano, debería darse de todas maneras.
"La crisis convocó de nuevo a una reforma creativa del actual sistema monetario internacional que vaya a una divisa internacional de reserva", escribió Zhou en un ensayo que, para que a nadie le quede duda de su seriedad, fue luego publicado en chino e inglés, con lo cual quedó revelado que estaba dirigido a un auditorio internacional.

Como sabemos y conocemos, una Divisa de Reserva, es la unidad en la que los gobiernos mantienen sus Reservas Internacionales. Aunque Zhou fue más explícito en el escrito, indicando que “La eventual moneda tendría dos características, estaría bajo el control del FMI, lo que le quitaría la primacía a un solo país, y debería utilizarse para el comercio, la inversión, la valuación de materias primas y la contabilidad de las empresas”.

Como dirían los abuelos, más claro ni el agua.

Como no podía ser de otra manera, Zhou en su ensayo ni mencionó a la divisa norteamericana por su nombre, pero dijo que la crisis “Expuso los peligros que significa apoyar el sistema internacional de pagos en la moneda de un solo país”.

Como se sabe, el Grupo de los 20, está formado por las 20 mayores economías del mundo y se reunirá el 2 de Abril en Londres.

Beijing ha jugado sus fichas. China está dispuesta a demostrarnos que “el Dólar es solo un tigre de papel”.

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