Fundada por Víctor Raúl Haya de la Torre en la ciudad de México, la Alianza Popular Revolucionaria Americana, APRA por sus siglas, marcó desde sus inicios un escenario polémico. Fundarse en el extranjero era ya un desafío de los tiempos.
Ha sido el joven Haya quién ha querido hacernos sentir que hablar de su partido es hablar de grandes cosas y, para que no quede ninguna duda, le acoplo una parafernalia de inconfundibles matices. Así, tenemos un himno con los acordes musicales de la marsellesa francesa, un saludo parecido al fascista usado en Italia y Alemania, una expresión de vítores con pañuelos blancos que se agitan al estilo colombiano y la estrella de 5 puntas, utilizada como símbolo en algunas religiones paganas y en la masonería.
Si de iconografía se trata, los apristas, como se les llama a sus partidarios y seguidores, no se olvidaron de nada. Como decía uno de mis maestros en San Marcos, “Los apristas se sienten tan extranjeros con sus poses y al final resultan tan peruanos. Tanto, que con su parafernalia demuestran que no son ni chicha ni limonada, como dice el dicho”.´
Sin grandes obras escritas ni sustento ideológico que lo defina, Haya no imaginó que su partido mantendría la unidad tantos años y además se convertiría en el primer partido político del país. Algunos dicen que son la simbología y la persecución política sufrida lo que mantuvo la unidad del partido. Y la fé en un hombre.
Una frase famosa dice, que “En tierra de ciegos, el tuerto es rey”. Y eso es lo que el partido de la estrella termina resultando en el país.
Después de ver al Apra, su formación partidaria, a sus principales cuadros y a sus dirigentes, queda la amarga sensación de preguntarnos, ¿Si estos son los más organizados como serán los otros? Si pues, imagínense.
Para la iconografía política han dejado muchos mensajes, desde el célebre “Conversar no es pactar” en el almuerzo famoso con su enemigo político, pasando por el SEASAP (Solo el Apra salvara al Perú), hasta la “Patadita a Lora” durante la marcha en el gobierno del Presidente Toledo.
Además, se han hecho celebres por el lema que los caracteriza y al que tan mal uso le han dado hacia afuera del partido. Tomado del simbolismo francés, su “Fraternidad con Todos”, no es más que una mala copia del “Espíritu de cuerpo” militar y que el sentir popular ha ironizado “En el dolor hermanos, en la repartición ¡Disciplina Compañeros!”.
Un último atuendo es el “compañero” que utilizan para nombrarse entre ellos y para distinguirse del “camarada” izquierdista.
Pero ahora, en los tiempos actuales ¿Qué es el Apra?
Fundado como partido de los trabajadores manuales e intelectuales, y como un partido de centro-izquierda, ha devenido un grupo de religiosos del poder y la vanidad al servicio de un hombre.
Y es que aquí sucedió lo que normalmente sucede en los partidos caudillistas, algo a lo que el partido de la estrella tampoco es ajeno. Muerto el líder y fundador, ha tenido que crear un nuevo caudillo bajo el cual guarecerse antes que aceptar su fracaso como partido de masas, lo que lo llevaría a su desintegración como organización política.
Y es que la organización aprista siempre se ha movido en el péndulo entre una organización de masas o una de profesionales de clase media. El gran dilema de la organización política en el Perú y que fue, en su tiempo, también la causa del gran problema de organización de la izquierda peruana: El Partido de Cuadros o el Partido de Masas.
Y es que esta situación tiene su raíz no solo en los partidos, sino en la calidad y la formación de los peruanos como ciudadanos.
Si los peruanos no somos capaces de participar en formaciones políticas de verdad, es por la incapacidad de estas para moverse de manera institucional dentro de la sociedad civil, pero también por la incapacidad ciudadana para sostener la formación del Estado Nacional que el país necesita.
Toca a los partidos, y de manera especial al Apra fomentar esa institucionalidad. Su tercio histórico electoral así lo reclama.
Además, a través de los años al país se le han presentado muchas situaciones propicias para fomentar el desarrollo del mismo. Estamos viviendo una de ellas.
Es el momento de salir hacia adelante y vivir el presente con optimismo. El país no está para continuar derramando oportunidades y darlas después lastimeramente por perdidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario