Kyoto significa preocupación por los efectos que producen en el mundo las emisiones de gases de efecto invernadero, esto es, las que causan el Calentamiento Global. Pero también significa acuerdos de cooperación tecnológica y de ayuda financiera para los países firmantes del mismo.
Esta cooperación y ayuda mutua, deberá marcar a futuro, la aparición de un mercado de negociación de Bonos para Emision de Carbono.
Y esto es así, porque la vigencia del Protocolo de Kyoto debería originar grandes ganancias para los países que actualmente desarrollan tecnologías alternativas y para los que emiten menos gases de efecto invernadero de lo permitido.
Si el mercado funciona de la manera original acordada, estaríamos a las puertas del nacimiento de un gran mercado mundial de Bonos de Dióxido de Carbono, con el movimiento financiero y las ganancias que esto significa.
Para algunos países, la reducción en la emision de estos gases indicara ventajas económicas, pero también una diferencia que inmediatamente deberá marcarse en el escenario de negociación de los llamados Bonos de Carbono. No solo porque la diferencia hasta llegar al límite podrá negociarse, sino que además, esta negociación debería marcar nuevas relaciones económicas entre los países y los estados.
Así por ejemplo, el desarrollo de tecnología ecológica, significa la obtención de un beneficio adicional, el que obviamente también podrá ofrecerse en venta a los países cuyas emisiones sobrepasen los límites fijados por el Protocolo.
Sin lugar a dudas, aquí se verá una vez más el peso que significara la negociación de Bonos de determinados países, contra la falta o nula negociación del de otros. Por ejemplo, podremos ver la figura que negocia Bonos, de Alemania y Dinamarca que han desarrollado nueva tecnología respecto de la energía eólica, como de Japón que ha renovado su industria la que ahora es eficiente y sostenible; así como la que negocia los de Europa del Este, una de las zonas más beneficiadas durante el actual proceso de reducción de emision, lo que significará de acuerdo con los términos del Tratado que podrán vender como Bonos las emisiones que no usen hasta el límite permitido.
Este mercado de Bonos de Carbono debería tomar mucha fuerza sobre todo si tenemos en cuenta que, así como habrá quienes hagan el esfuerzo y limiten la emision de gases de efecto invernadero en sus territorios, habrá también de los otros los que no puedan evitar continuar contaminando el mundo debido al uso de tecnología obsoleta, pero también los que por causa de su desarrollo mismo no podrán ni evitar ni limitar sus emisiones. Un ejemplo de ello podría significar los Estados Unidos, China, India e Inglaterra grupo de países que, si el mercado funciona de la manera adecuada, deberían ser los que demanden la mayor cantidad de Bonos de Carbono.
Sin duda alguna la prueba mayor será para Estados Unidos y para China.
Para Washington, a la fecha, ratificar el acuerdo significó todo un problema; que había sido discriminado, que el trato no era justo, que firmo pero no acato y al final que me retiro. Todo un caso.
El de Beijing resulta singular, por tratarse de una economía emergente, la que debe sus emisiones al avance de su floreciente industria; la más agresiva de los últimos tiempos tanto, que es considerada la locomotora de la economía mundial. Es más, si de dinero se trata, los chinos podrían comprar los Bonos de Carbono y pagar con Bonos del Tesoro de los Estados Unidos del que son su primer acreedor.
Así, algunos países tendrán que medir el costo-beneficio de mantener altos índices de contaminación y de compra de Bonos de Carbono o invertir en tecnología ecológica que permita la incorporación de un nuevo modelo de energía renovable y sostenible. De esta manera, el mercado ayudará a que avance la conciencia del mundo y que, quienes hicieron bien su trabajo desde el inicio, tomen ventajas económicas en el camino.
Cabe mencionar que el Protocolo firmado, marca un límite máximo de emision global, y dentro de la cooperación financiera, un límite como opción de negociación de Bonos por no emision. Además, la idea del mercado de Bonos no debería ser de carácter económico sino más bien, de promotor del desarrollo de nueva tecnología sostenible y generador de un verdadero compromiso para la implementación del control en la emision de gases en los países que suscribieron el acuerdo.
Esta cooperación y ayuda mutua, deberá marcar a futuro, la aparición de un mercado de negociación de Bonos para Emision de Carbono.
Y esto es así, porque la vigencia del Protocolo de Kyoto debería originar grandes ganancias para los países que actualmente desarrollan tecnologías alternativas y para los que emiten menos gases de efecto invernadero de lo permitido.
Si el mercado funciona de la manera original acordada, estaríamos a las puertas del nacimiento de un gran mercado mundial de Bonos de Dióxido de Carbono, con el movimiento financiero y las ganancias que esto significa.
Para algunos países, la reducción en la emision de estos gases indicara ventajas económicas, pero también una diferencia que inmediatamente deberá marcarse en el escenario de negociación de los llamados Bonos de Carbono. No solo porque la diferencia hasta llegar al límite podrá negociarse, sino que además, esta negociación debería marcar nuevas relaciones económicas entre los países y los estados.
Así por ejemplo, el desarrollo de tecnología ecológica, significa la obtención de un beneficio adicional, el que obviamente también podrá ofrecerse en venta a los países cuyas emisiones sobrepasen los límites fijados por el Protocolo.
Sin lugar a dudas, aquí se verá una vez más el peso que significara la negociación de Bonos de determinados países, contra la falta o nula negociación del de otros. Por ejemplo, podremos ver la figura que negocia Bonos, de Alemania y Dinamarca que han desarrollado nueva tecnología respecto de la energía eólica, como de Japón que ha renovado su industria la que ahora es eficiente y sostenible; así como la que negocia los de Europa del Este, una de las zonas más beneficiadas durante el actual proceso de reducción de emision, lo que significará de acuerdo con los términos del Tratado que podrán vender como Bonos las emisiones que no usen hasta el límite permitido.
Este mercado de Bonos de Carbono debería tomar mucha fuerza sobre todo si tenemos en cuenta que, así como habrá quienes hagan el esfuerzo y limiten la emision de gases de efecto invernadero en sus territorios, habrá también de los otros los que no puedan evitar continuar contaminando el mundo debido al uso de tecnología obsoleta, pero también los que por causa de su desarrollo mismo no podrán ni evitar ni limitar sus emisiones. Un ejemplo de ello podría significar los Estados Unidos, China, India e Inglaterra grupo de países que, si el mercado funciona de la manera adecuada, deberían ser los que demanden la mayor cantidad de Bonos de Carbono.
Sin duda alguna la prueba mayor será para Estados Unidos y para China.
Para Washington, a la fecha, ratificar el acuerdo significó todo un problema; que había sido discriminado, que el trato no era justo, que firmo pero no acato y al final que me retiro. Todo un caso.
El de Beijing resulta singular, por tratarse de una economía emergente, la que debe sus emisiones al avance de su floreciente industria; la más agresiva de los últimos tiempos tanto, que es considerada la locomotora de la economía mundial. Es más, si de dinero se trata, los chinos podrían comprar los Bonos de Carbono y pagar con Bonos del Tesoro de los Estados Unidos del que son su primer acreedor.
Así, algunos países tendrán que medir el costo-beneficio de mantener altos índices de contaminación y de compra de Bonos de Carbono o invertir en tecnología ecológica que permita la incorporación de un nuevo modelo de energía renovable y sostenible. De esta manera, el mercado ayudará a que avance la conciencia del mundo y que, quienes hicieron bien su trabajo desde el inicio, tomen ventajas económicas en el camino.
Cabe mencionar que el Protocolo firmado, marca un límite máximo de emision global, y dentro de la cooperación financiera, un límite como opción de negociación de Bonos por no emision. Además, la idea del mercado de Bonos no debería ser de carácter económico sino más bien, de promotor del desarrollo de nueva tecnología sostenible y generador de un verdadero compromiso para la implementación del control en la emision de gases en los países que suscribieron el acuerdo.
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