jueves, 28 de mayo de 2009

Un gran efecto de la crisis

Se está poniendo de moda decir que la crisis no es mala, sino que es una oportunidad. Esto que parece una ironía es cierto, pero ¿estamos preparados para eso?

Por concepto sabemos que una situación se caracteriza como crisis, cuando se produce una cancelación repentina e inesperada de recursos, se eliminan alternativas o se imponen límites de manera tal que las metas se tornan más lejanas; por ello podemos decir, que las situaciones de crisis son emergencias que requieren de respuestas.

Cuando vemos la crisis desde fuera, no deja de preocupar algunas cosas que se ven a simple vista. Las que se refieren al país, suelen ser muy difíciles de entender: una bonanza económica y la falta de recursos humanos que la administren; las que se ven en algunas empresas denotan falta de creatividad y compromiso, aun cuando sobra lo que falta a nivel de gobierno: Gestión.

El premio nobel de Economía, el estadounidense Joseph Stiglitz, nos recuerda siempre que un gobierno que tiene problemas de Gestión, nunca será un buen gobierno en ningún lado. Si a esto le sumamos que vivimos en un país con Recursos Naturales, es bastante probable que estos no sean bien gestionados, menos utilizados según las necesidades del país; esto siempre siguiendo las enseñanzas del Maestro en su escrito: “La Maldición de los Recursos Naturales”.

En las empresas ocurre otro tanto. Algunas han tomado la decisión de innovar para no sucumbir en medio de la crisis, pero han olvidado un pequeño detalle: sus clientes. Esto, porque no importa lo que se haga en cualesquiera de los niveles de la empresa, si esta no es capaz de retener a sus clientes; entonces se quedara sin el oxigeno que necesita para seguir viviendo. Aquí no hay que olvidar que, es más fácil traer uno nuevo que retener a uno antiguo cuando no he sido capaz de mantener una buena comunicación con mis clientes, de manera tal que la relación sea vista como beneficiosa para ambas partes. Además, innovar no significa tomar ideas de fuera para implementarlas en la empresa. Innovar siempre debe significar buscar y tomar las ideas de dentro de la empresa: no olvidemos que la retroalimentación suele ser la mejor manera de salir adelante en los periodos de crisis.

Otro ejemplo muy sentido por la población es el referido a que, en los últimos tiempos, hemos dedicado un espacio muy importante para establecer mecanismos de interés mutuo y de negociación, con algunos países con los cuales tenemos relaciones comerciales buscando incrementarlas en base a acuerdos que den un trato preferencial a nuestros productos en sus respectivos mercados. Los TLC firmados cumplen ese objetivo. O al menos eso es lo que se dice. Esa dinámica hacia afuera no es la misma hacia adentro, donde un conjunto de normas que deberían facilitar la formalización de los interesados en sostener un mercado para el TLC continúa en manos de una burocracia indolente con las necesidades del país y corrupta en su desempeño. Esto nos hace ver que donde hay mediocridad campea la corrupción, por lo menos esa es la realidad que vive nuestro país.
Ahora bien. En los buenos tiempos muchas empresas gastaron mucho dinero buscando objetivos intangibles y lejanos. Esto, porque nadie se planteo en ningún momento el escenario recesivo que ahora vivimos con la crisis.

Por eso, es indudable que ahora pensamos diferente. La crisis y sus efectos nos están dejando enseñanzas muy importantes. Así por ejemplo, la crisis ha vuelto más interesantes a las empresas tecnológicas; porque al estar el mundo urgido de respuestas, estas innovan más deprisa orientadas en ese sentido, y eso es muy bueno para los clientes porque se cuenta con mayores y mejores opciones al momento de elegir. Además, la Internet en la era actual significa democratización, un proceso muy sensible en las economías emergentes y el fundamento primero del desarrollo de nueva tecnología, para el desarrollo y el funcionamiento de la Inteligencia en el mundo.

Finalmente, ahora que las cosas empiezan a volver a su lugar, debemos sacar las lecciones que nos deja la crisis, viendo los efectos que nos trajo. Así, si vemos el problema de Gestión que hay en el país, podemos decir que, Gestionar no es lo mismo que administrar; se administran los recursos, el Gestor optimiza el uso de los mismos. Es saludable ver que muchas personas aprendieron a darle valor a ahorrar pensando en el tiempo de las “vacas flacas”. Los inversionistas recordaron que una regla del sentido común y de la economía es que nadie se enriquece de manera veloz, y que toda Inversión debe buscar siempre optimizar el Largo Plazo. Pareciera que al iniciarse el largo camino hacia la nueva estabilidad económica empezamos a apreciar el verdadero valor de las cosas, por ende, vamos asignándole su correspondiente valor económico. Así, la crisis nos ha encontrado en el mejor momento de nuestra historia, esto nos debería servir como una oportunidad para consolidar primero nuestro mercado y hacernos más competitivos: Recordando que las oportunidades no regresan dos veces.

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