Dice la teoría del Estado-Nación, que éste es tal porque cumple algunas características esenciales. Así, está formado por poblaciones constantes, es decir, que viven todo el tiempo allí; estos, al ser ciudadanos, son todos iguales ante la ley; lo pueden formar un conjunto de culturas diferentes entre sí, unidas por un objetivo común; ejerce un conjunto de normas de convivencia que le son comunes y de obligatorio cumplimiento dentro del territorio donde habitan; están regidos por un orden que defiende a favor de todos un grupo de individuos que representan al Estado; finalmente, ejerce su soberanía emitiendo papel moneda la que intercambia por bienes y servicios entre sí.
En julio de 1944, el mundo que marchaba hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, diseñó un nuevo orden económico, el que finalmente se plasmó en la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas. Así, los Acuerdos de Bretton Woods marcaron un hito en las relaciones económicas internacionales, no solo porque dio nacimiento a organismos tan importantes como el Banco Mundial, el Fondo Monetario y el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, sino que fue allí donde se decidió el uso de la divisa soberana norteamericana como moneda internacional; así el poderío de las armas victoriosas quedó plasmado en un acuerdo comercial ampliamente favorable para el naciente imperialismo norteamericano.
Este fin de semana la agencia de noticias Reuters, nos hizo llegar un mensaje cifrado de las Clasificadoras de Riesgo. Si, esas que tuvieron “Su noche de los cuchillos largos” con la crisis subprime en los Estados Unidos, las mismas. El mensaje dice: Standard & Poor´s bajó su panorama sobre Gran Bretaña a “negativo” desde “estable”, amenazando la calificación AAA del Imperio Británico. Mientras que Moody´s manifestó: “Que esta cómoda con la calificación AAA de EEUU., pero que la nota no está garantizada para siempre. No existen presiones a largo plazo sobre la calificación; eso está muy claro”. Steven Hess, principal analista de Moody´s, indicó que ésta tiene una perspectiva estable sobre la calificación estadounidense. Más claro ni el agua. Reuters menciona que, consultados algunos analistas internacionales, estos encontraban aquí la razón para el temor que afecta a los mercados financieros y que habían puesto al dólar y a las acciones bajo presión vendedora. Felizmente nadie mencionó a los Bonos del Tesoro, todavía.
Para todos resulta más que evidente que la economía estadounidense es un desastre: una ola de quiebras ha tratado de evitarse cuando el gobierno norteamericano acudió al rescate, primero de su sistema financiero y de seguros, y luego al de sus empresas emblemáticas. El llamado Plan de Estímulos del Presidente Obama para salir de la crisis tiene un solo componente: una expansión del gasto durante los próximos 11 años, lo que comprometerá aun más el panorama de déficit fiscales de su deteriorada economía, y si a esto le sumamos lo gastado en el llamado salvataje, tenemos una carga financiera nunca antes vista en la historia de los Estados Unidos. Si consideramos que se está proyectando déficit consecutivos durante los próximos años, estos traerán un costo final: la devaluación de la moneda. Es más, si teorizamos sobre el tema, una devaluación del dólar no solo es posible, sino que la magnitud de la crisis y como resolverla la hace necesaria. Así, la moneda devaluada perdería su poder de compra de inmediato, los bancos cobrarían las acreencias con dólares devaluados, pero al mismo tiempo todos los activos tendrían un nuevo valor, lo que cambiaría la posición de crisis que vive el mercado norteamericano de inmediato, y le daría un verdadero impulso al ahora deteriorado mercado de valores: con esto Wall Street saldría de su actual estancamiento. No olvidemos que en 1934, está también fue una medida para empezar a cambiar la situación que marcó la crisis de esos años como la Gran Depresión y que muchos olvidan ahora, porque creen que fue solo la Guerra la que cambió la situación.
La historia es rica en ejemplos. Aunque algunos dicen que al repetirse, la tragedia se convierte en comedia: En la Gran Depresión, el sistema bancario estaba colapsado; el país tenía un record de embargos por impagos, los precios de la vivienda tocaron fondo, Wall Street solo marcaba precios a la baja consumiendo el valor de las empresas en bolsa, había desempleo masivo, las tasas de interés eran muy bajas, y finalmente, el mercado entró en una espiral deflacionaria, originada por la caída de todos los precios de los bienes y servicios. ¿Suena conocido? Efectivamente, en la actualidad este es el mismo escenario que se vive en Estados Unidos, un “Deja vu”, como dicen los franceses.
La historia de la Gran Depresión demuestra que la inflación cura la deflación, y una forma segura de crear inflación es a través de una fuerte devaluación de la moneda. El actual Programa de Estímulos norteamericano está basado únicamente en la emisión de papel moneda, esto provocará una devaluación del dólar similar o incluso mayor. En 1934, el Presidente Roosevelt devaluó el dólar, mediante un incremento del precio del oro en casi 69%. Esta medida movió en pocas semanas los indicadores de la economía estadounidense hacia arriba, marcando el inicio del final de la Gran Depresión.
China, el primer tenedor de Bonos del Tesoro Norteamericano por lo mismo su primer acreedor, está muy preocupado porque avizora una fuerte devaluación del dólar, lo que perjudicaría buena parte del ahorro conseguido con su superávit comercial. Por lo mismo, ha iniciado dos frentes contra la divisa norteamericana, por un lado reclama un cambio de patrón comercial sugiriendo que sea el FMI quien la emita y controle y ha firmado acuerdos con Argentina, Venezuela y Brasil para empezar a negociar entre sí, con sus propias monedas, y lo mismo les ha insinuado a Francia y Alemania, los socios más sólidos de los Estados Unidos en la Unión Europea; con Rusia solo es cuestión de tiempo y estrategia política.
Un nuevo Orden Económico Mundial está naciendo. Esto nos plantea algunas preguntas: ¿Qué puede hacer el Presidente Obama para impedir que Estados Unidos toque fondo como en la Gran Depresión? Y, un Milagro Económico producto del esfuerzo y del trabajo de todos los peruanos ha incrementado nuestras Reservas Internacionales en mas de US$ 31 mil cien millones de dólares. Si este es el panorama ¿No sería bueno un nuevo impulso para la solarización del país? y ¿Podríamos manejar nuestras Reservas Internacionales, con una canasta de monedas que incluya al Nuevo Sol y mejore nuestra tenencia de oro?
En julio de 1944, el mundo que marchaba hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, diseñó un nuevo orden económico, el que finalmente se plasmó en la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas. Así, los Acuerdos de Bretton Woods marcaron un hito en las relaciones económicas internacionales, no solo porque dio nacimiento a organismos tan importantes como el Banco Mundial, el Fondo Monetario y el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, sino que fue allí donde se decidió el uso de la divisa soberana norteamericana como moneda internacional; así el poderío de las armas victoriosas quedó plasmado en un acuerdo comercial ampliamente favorable para el naciente imperialismo norteamericano.
Este fin de semana la agencia de noticias Reuters, nos hizo llegar un mensaje cifrado de las Clasificadoras de Riesgo. Si, esas que tuvieron “Su noche de los cuchillos largos” con la crisis subprime en los Estados Unidos, las mismas. El mensaje dice: Standard & Poor´s bajó su panorama sobre Gran Bretaña a “negativo” desde “estable”, amenazando la calificación AAA del Imperio Británico. Mientras que Moody´s manifestó: “Que esta cómoda con la calificación AAA de EEUU., pero que la nota no está garantizada para siempre. No existen presiones a largo plazo sobre la calificación; eso está muy claro”. Steven Hess, principal analista de Moody´s, indicó que ésta tiene una perspectiva estable sobre la calificación estadounidense. Más claro ni el agua. Reuters menciona que, consultados algunos analistas internacionales, estos encontraban aquí la razón para el temor que afecta a los mercados financieros y que habían puesto al dólar y a las acciones bajo presión vendedora. Felizmente nadie mencionó a los Bonos del Tesoro, todavía.
Para todos resulta más que evidente que la economía estadounidense es un desastre: una ola de quiebras ha tratado de evitarse cuando el gobierno norteamericano acudió al rescate, primero de su sistema financiero y de seguros, y luego al de sus empresas emblemáticas. El llamado Plan de Estímulos del Presidente Obama para salir de la crisis tiene un solo componente: una expansión del gasto durante los próximos 11 años, lo que comprometerá aun más el panorama de déficit fiscales de su deteriorada economía, y si a esto le sumamos lo gastado en el llamado salvataje, tenemos una carga financiera nunca antes vista en la historia de los Estados Unidos. Si consideramos que se está proyectando déficit consecutivos durante los próximos años, estos traerán un costo final: la devaluación de la moneda. Es más, si teorizamos sobre el tema, una devaluación del dólar no solo es posible, sino que la magnitud de la crisis y como resolverla la hace necesaria. Así, la moneda devaluada perdería su poder de compra de inmediato, los bancos cobrarían las acreencias con dólares devaluados, pero al mismo tiempo todos los activos tendrían un nuevo valor, lo que cambiaría la posición de crisis que vive el mercado norteamericano de inmediato, y le daría un verdadero impulso al ahora deteriorado mercado de valores: con esto Wall Street saldría de su actual estancamiento. No olvidemos que en 1934, está también fue una medida para empezar a cambiar la situación que marcó la crisis de esos años como la Gran Depresión y que muchos olvidan ahora, porque creen que fue solo la Guerra la que cambió la situación.
La historia es rica en ejemplos. Aunque algunos dicen que al repetirse, la tragedia se convierte en comedia: En la Gran Depresión, el sistema bancario estaba colapsado; el país tenía un record de embargos por impagos, los precios de la vivienda tocaron fondo, Wall Street solo marcaba precios a la baja consumiendo el valor de las empresas en bolsa, había desempleo masivo, las tasas de interés eran muy bajas, y finalmente, el mercado entró en una espiral deflacionaria, originada por la caída de todos los precios de los bienes y servicios. ¿Suena conocido? Efectivamente, en la actualidad este es el mismo escenario que se vive en Estados Unidos, un “Deja vu”, como dicen los franceses.
La historia de la Gran Depresión demuestra que la inflación cura la deflación, y una forma segura de crear inflación es a través de una fuerte devaluación de la moneda. El actual Programa de Estímulos norteamericano está basado únicamente en la emisión de papel moneda, esto provocará una devaluación del dólar similar o incluso mayor. En 1934, el Presidente Roosevelt devaluó el dólar, mediante un incremento del precio del oro en casi 69%. Esta medida movió en pocas semanas los indicadores de la economía estadounidense hacia arriba, marcando el inicio del final de la Gran Depresión.
China, el primer tenedor de Bonos del Tesoro Norteamericano por lo mismo su primer acreedor, está muy preocupado porque avizora una fuerte devaluación del dólar, lo que perjudicaría buena parte del ahorro conseguido con su superávit comercial. Por lo mismo, ha iniciado dos frentes contra la divisa norteamericana, por un lado reclama un cambio de patrón comercial sugiriendo que sea el FMI quien la emita y controle y ha firmado acuerdos con Argentina, Venezuela y Brasil para empezar a negociar entre sí, con sus propias monedas, y lo mismo les ha insinuado a Francia y Alemania, los socios más sólidos de los Estados Unidos en la Unión Europea; con Rusia solo es cuestión de tiempo y estrategia política.
Un nuevo Orden Económico Mundial está naciendo. Esto nos plantea algunas preguntas: ¿Qué puede hacer el Presidente Obama para impedir que Estados Unidos toque fondo como en la Gran Depresión? Y, un Milagro Económico producto del esfuerzo y del trabajo de todos los peruanos ha incrementado nuestras Reservas Internacionales en mas de US$ 31 mil cien millones de dólares. Si este es el panorama ¿No sería bueno un nuevo impulso para la solarización del país? y ¿Podríamos manejar nuestras Reservas Internacionales, con una canasta de monedas que incluya al Nuevo Sol y mejore nuestra tenencia de oro?
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