Cuando despiertan mis ojos y veo…..que sigo viviendo contigo Perú!
....si pues, seguimos con lo mismo.
Detrás de la música chicha orgullo nacional, de los chismes de la boda de Manco, de la teletón, del sabroso y famoso Pisco Sour del Country, detrás de todo eso los nuevos “Petroaudios” nos demuestran una vez más que la corrupción, ese mal endémico del país, esta vivita y coleando.
Los más de ochenta audios “aparecidos” y entregados por el periodista O’Brien nos muestran, no solo el fácil tema de ver a “chuponeados” y” chuponeadores” enfrentados otra vez cual dama de la noche protegiendo su “privada intimidad”, sino que confirman una vez mas lo que se dice en voz baja en todo los corrillos del país: el peruano no sabe hacer las cosas sin coimear y para eso se prestan siempre algunos de nuestros consagrados políticos y empresarios de cuello y corbata, porque se ha alimentado al colectivo nacional con la idea de que esa es la única manera de hacer negocios, de hacer política y por lo mismo de hacer dinero en el país.
Solo basta hacer un breve repaso por algunos temas relevantes de nuestro país, para ver que siempre hay alguien metido “haciendo su negocio”, porque ya lo dijo la filosofa Adaro: “business son business”, y lo que nos deja en evidencia los nuevos audios es eso: existen demasiadas personas involucradas en este tipo de manejos para pensar ingenuamente que “lo hacen por deporte” como dirían los de Cable Mágico, y que es más, hay funcionarios y miembros prominentes del gobierno y del partido de gobierno metidos hasta el cuello en estos andares.
Conversando el otro día con alguien muy inteligente, le hice la pregunta del millón de dólares: ¿Usted, yo, alguien conoce de algún servicio de inteligencia o central de inteligencia o servicio secreto que acepte alguna vez que participo en algún evento en el momento que ocurrió?
Si pues, ese es el otro tema.
Se conoce, o se presume, que los mejores elementos de Inteligencia pertenecen al cuerpo de la Marina de Guerra. Pero de allí a esperar que acepten siquiera su participación en algunos de estos desaguisados es algo casi imposible. Así que puestas las cosas así, es más fácil que aparezca el “Comandante Camión”, a que oficialmente se acepte que algunos elementos a su mando, al sentirse profesionalmente mal pagados se hayan visto obligados a “cachuelear”, con los resultados que todos conocemos.
Queda siempre la tarea pendiente: solo una verdadera reforma en nuestra educación hará que podamos tratar estos temas como sucesos del pasado o de otros países para las generaciones que nos precedan.
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