CRISIS. Si, es posible que sea la palabra más hablada y escuchada durante los últimos tiempos….pero, ¿y nos hemos puesto a pensar realmente que significa?
Una de las primeras cosas que debemos hacer es respirar profundo y luego poner a trabajar nuestras neuronas para convertir, ese cambio rápido e inesperado llamado crisis, en una gran oportunidad.
¿Nos hemos puesto a pensar realmente como reaccionamos frente a las crisis?, a ver, veamos lo que hacemos y lo que no debemos hacer.
Lo normal y natural en el hombre es reaccionar con miedo frente a lo nuevo, frente al peligro. Reaccionar con miedo es natural, lo que no es natural es que ese miedo nos paralice.
Reaccione con inteligencia, cuesta pero es natural que el hombre buscando sobrevivir actué racionalmente.
Otra cosa que hacemos es buscar todo tipo de explicaciones a la crisis, y todas nos llenan el horizonte de más dudas y temores.
Piense en positivo. ¿Cuántas crisis y a cuantos eventos que de ella se han derivado hemos sobrevivido? Mi abuelo decía sabiamente que todo tiene solución menos la muerte.
En estos días estamos llenos de ansiedad, las noticias nos hacen vivir frenéticamente al día, pero también azuzan el miedo a nuestro interior. ¡Cálmese!, Necesitamos de nuestra mayor calma y control para continuar tomando decisiones que nos ayuden de la manera más inteligente a superar el periodo de crisis. Recuerde, ninguna decisión es buena si esta tiene un ingrediente de miedo y otro de bilis.
Tome decisiones. Uno de los mayores problemas de la gente es que, en medio de la crisis, quiere esperar “una señal” para tomar la mejor decisión. Reaccione, en medio de la crisis usted el peor pecado que puede cometer es no tomar decisiones. Recuerde, es mejor pecar por acción que por omisión; además, tiene la ventaja de aprender de sus errores.
Las personas vivimos siempre teniendo como aliciente en nuestras vidas propósitos. No los pierda de vista. Sueñe cumplirlos. Recuerde lo que los viejos maestros de economía enseñaban en las Universidades, eso de la Profecía Auto cumplida; si usted pierde la fe en el futuro, entonces empezara a tomar decisiones esperando que el futuro será de esa manera, lo que al final se cumplirá.
Aprenda las lecciones. No deje que los agoreros del destino llenen su alma y violenten su voluntad de seguir adelante. Escuche a los expertos no a los charlatanes, menos a los que dicen estar “blindados” a la crisis. Recuerde que los asesores son eso, asesores, pero las decisiones siempre las toma y asume usted. La vida nos ha enseñado que solo los pueblos que no aprenden de sus errores tienden a repetir la misma historia. Converse con sus hijos, tome decisiones en familia. No hay familia mas unida que la que adquiere fortaleza al resolver los problemas juntos.
Recuerde que en medio de las batallas siempre encontraremos, un hombre optimista y uno pesimista y que al final, el futuro, ese por el cual luchamos cada día de nuestras vidas solo le pertenece a los optimistas, porque los pesimistas son solo nuestros espectadores!
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