Parece mentira hasta comentarlo. Pero así es y así será.
La vida siempre nos presenta situaciones en las cuales el ser humano demuestra de que madera está hecho. Y es que afrontamos la vida, de la manera como aprendimos y nos enseñaron en casa, en ese núcleo familiar que alimentó cada día en valores nuestra consistencia futura de personas.
“Educar a un niño para no corregir a un adulto”, una frase que escuché mucho en mi niñez, me ha servido también para entender donde está la base de la formación de las personas.
Y si no lo cree tomemos un ejemplo, que por simple termina siendo de lo mas ejemplarizador.
¿Ha prometido alguna vez a un niño llevarlo de paseo y no pudo cumplir? En ese momento usted está haciendo dos cosas a la vez: deteriorando el valor de su palabra delante de él y enseñandole el valor de la verdad, como fundamento de una relación de respeto y confianza.
En el sistema financiero ocurre lo mismo. Es común el trato de confianza mutua que existe entre clientes y sus interlocutores en el sistema, para “cerrar” operaciones y acuerdos de palabra, sea por medios telefónicos o electrónicos. Algo que se respeta en el medio pase lo que pase. La palabra empeñada es la palabra final.
Una crisis de confianza se ha instalado en el sistema financiero mundial y, al igual que en el ejemplo del niño, es preciso recuperar la confianza en el sistema recuperando la razón de ser del mismo: la credibilidad.
En el inicio de su gobierno, el Presidente Obama nos decía, que la crisis se había generado “Como consecuencia de la avaricia y la irresponsabilidad de parte de algunos”. Y quienes no entendieron la esencia de su mensaje hoy lo entienden con absoluta claridad.
La crisis del sistema ha puesto en evidencia una crisis de valores en la sociedad norteamericana. El capitalismo salvaje, el de los grandes negocios y el que convirtió al mundo entero en su “aldea global”, hizo que muchos dejarán de lado la ética al momento de hacer negocios y jugaron al todo vale para hacer grandes ganancias; olvidando el precepto primero de los negocios: la información como fuente principal y fundamento para la toma racional de decisiones.
El caso Madoff y el nuevo caso Stanford nos muestran, no como dicen algunos “Que los gringos también tienen sus cheverengues” sino, al hombre rompiendo los esquemas del orden. Al hombre corrupto por el sistema, buscando hacer “su faenón”.
A la crisis de confianza, que retumbó al mundo financiero y se trajo abajo a los gigantes del sistema, le sigue ahora una réplica que trae abajo lo último de credibilidad que anidaba al interior de las finanzas e inversiones mundiales.
La factura que esto nos va a pasar, puede ser inestimable. Las bolsas mundiales, tan sensibles al tema de confianza, nos darán la idea tangible del daño que se le ha hecho al sistema. La baja que viene debería ser el último peldaño antes de tocar piso en la caída.
Ahora solo queda recuperar todo lo perdido, en inversiones y en credibilidad, lo que lograremos solo si sacamos las debidas lecciones de todo lo sucedido.
Creer es un acto de fe.
Esta frase explica de manera certera lo que nos toca vivir en estos tiempos. Tiempos de crisis son tiempos de turbulencia, pero también de fe y de esperanza.
Finalmente recordar, con los maestros de la Administración moderna, que LA ÉTICA TAMBIEN VENDE!
No hay comentarios:
Publicar un comentario