sábado, 4 de abril de 2009

Apuntes para La Memoria


En una saludable rectificación, el gobierno peruano decidió aceptar la donación alemana para la construcción de un “Museo de la Memoria”, nombrando para el efecto una Comisión de Alto Nivel presidida por Mario Vargas Llosa.

Como en política no hay que ser ingenuos ni caídos del palto, es obvio que estamos frente a otra maniobra distractiva del partido de gobierno, preocupado por tapar los llamados “petroaudios”. La historia nos ha demostrado que “maniobrar en política” es para el Apra, lo que “coimear en las batidas” para el microbusero; el pan de cada día.

Resulta claro que el cambio de decisión trata de romper la polarización que se genero en el país, y que puso al gobierno en medio de una disputa muy fuerte. Una polarización que se tensara una vez más cuando al borde de la festividad religiosa de “Semana Santa” se dicte sentencia en el “Caso Fujimori”.

En una animada conversación en medios académicos se trataba acerca del sentido del Museo de la Memoria y de la oportunidad histórica que tenemos los peruanos, para reencontrarnos con el país y reconciliarnos con la verdad que nos toco vivir.

En medio de la charla, muy amena por cierto, yo recordé a mi amigo Willy.

Conocí a Willy en el Colegio. Era Abril del 72, yo había ingresado al Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. Eran los tiempos en que el Guadalupe solo tenía Secundaria.
En la formación cada sección del 1er año tenía un brigadier de 5to. de Secundaria. Y nuestro brigadier era de “la patota” de Willy.

El era un muchacho más bien tranquilo. No era de los más destacados dentro de su Promoción, pero si era muy querido por todos. En su Promoción decían que tenía carisma para los amigos y “ángel” para las mujeres.

Con los años nos llego la novedad que se había apasionado por la fotografía. Pienso que lo había heredado del viejo reportero gráfico que era su padre, y andaba por ahi fotografiando todo lo que se le cruzaba en el camino.

Una mañana de Enero del 83, despertamos con una noticia estremecedora. Los viajeros provincianos que llegaban, relataban que 8 periodistas y un guía habían salido a pie buscando esclarecer los enfrentamientos entre senderistas y poblados enteros. Se hablaba de pueblos masacrados. Para los periodistas la noticia estaba allí y había que buscarla.

En medio de los rumores y el silencio de los militares que tenían bajo su mando la zona declarada en estado de emergencia, los periodistas fueron declarados como desaparecidos.

Hoy veo a Mario Vargas Llosa presidiendo la Comisión de Alto Nivel, que propondrá los objetivos y desarrollara la implementación del “Museo de la Memoria”.
Ayer recordaba en “Mi Memoria”, los alcances de la investigación que el mismo hiciera como miembro de la “Comisión Investigadora del Caso Uchuraccay”, nombrada en el gobierno de Belaunde.

En el recuerdo de los años de la violencia, mi amigo Willy Retto vivirá siempre en el primer lugar.

Tal vez él y los periodistas masacrados en ese pueblo nos dieron el primer aviso de lo que sucedía y todos nosotros no supimos escuchar ni entender a tiempo el mensaje que la violencia nos empezaba a dejar en el país. Y es que a nadie le importaba unos muertos en la Sierra; les importo recién cuando un coche bomba estallo en medio de la miraflorina calle Tarata. Pero ya era demasiado tarde, la violencia ya estaba instalada en el país.

De todos nosotros depende que nunca más nuestros jóvenes extravíen sus ideales y sus sueños de querer un país más justo y solidario, tras liderazgos mesiánicos que solo rinden culto a la muerte y a la personalidad de sus acomplejados lideres.

Que el Museo de la Memoria nos recuerde para siempre que el Perú somos todos los peruanos, y que él nos necesita a todos para salir adelante. Ya lo hemos demostrado. Con esfuerzo, con disciplina y con trabajo los peruanos si podemos hacer grandes cosas. Un Milagro Económico está naciendo resultado de ese esfuerzo y de ese coraje.

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