viernes, 13 de marzo de 2009

La Crisis Mundial y La Izquierda

En un artículo en un diario local, Juan Carlos Tafur ha sostenido que la izquierda peruana es vegetariana y antediluviana. Una interesante variación para desligarse y acuñar un término distinto al ya conocido cliché de “caviar”. Pero al final un viejo estilo, el de etiquetar al contrario antes que debatir sus ideas.

Según su opinión, “La crisis mundial habría hecho retornar al discurso comunista tradicional, bloqueando una evolución que estaba llevando a la izquierda al liberalismo”. Craso error. Quien se encuentra en crisis no es la izquierda, ni sus ideas ni su concepción del mundo. Que las crisis económicas son cíclicas no deja de ser cierto porque lo dijera Carlos Marx en 1867. Esto es así porque la historia, esa que algunos quisieran olvidar, así lo ha demostrado.

Y aquí, una precisión conceptual.

Nacidos como concepto en la Revolución Francesa, los términos “derecha” e “izquierda”, fueron utilizados para referirse a los espacios que determinadas agrupaciones políticas usaron para ubicarse en la Asamblea Constituyente Francesa de 1792. Así, los grupos de Diputados enfrentados se situaron en los extremos: La Gironda a la derecha del Presidente y La Montaña a su izquierda. En el centro tomó asiento una masa indiferenciada que el vulgo popular denomino El Llano.
Los Girondinos propugnaban restaurar la monarquía y el orden que la representaba, mientras que Los Montañeses bajo el lema de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” propugnaron la eliminación de los girondinos y la formación de un Estado revolucionario. Fueron Robespierre, Danton y Marat los caudillos y fundadores de lo que fue el primer partido político francés de izquierda. De aquí la historia nos trae, ser de izquierda es ser radical, revolucionario y propugnar el cambio; ser de derecha es creer en la divinidad del gobernante, luchar por mantener el statu quo y oponerse a cualquier cambio. La vida está llena de anécdotas que nos cuentan, de viejos amigos que luego la política y su actuación dentro de ella los convirtieron en enemigos irreconciliables, así como de viejos radicales de izquierda, una vez en el poder, convertidos en defensores del statu quo.

Ahora bien, en medio de la crisis mundial, reaparece en el mundo la lucha por la igualdad, y esto es así, al agudizarse las antiguas contradicciones del capitalismo y que fueron la causa y la razón del nacimiento de las ideas que dieron origen al socialismo. Y eso que las protestas recién se han iniciado en Europa. Falta todavía mucho más.

Por ejemplo, durante la gran depresión de 1929, el nacionalismo de los gobiernos y el proteccionismo de los mercados no provinieron de la izquierda, sino que fue iniciativa de las derechas en los países capitalistas avanzados, como producto de las tensiones sociales internas. La crisis tuvo su detonante cuando Inglaterra renunció a la libre convertibilidad y desató con ello la crisis mundial del oro.

Finalmente, la Segunda Guerra Mundial fue causada por el proteccionismo nacionalista de los mercados y éste empujado una vez más por los partidos políticos de derecha. No tener claro esto es no entender, ni los ciclos económicos ni las interpretaciones de clase que estas posiciones encuentran y que empujan a una guerra mundial para resolver y liberar a los mercados del proteccionismo.

Del mismo modo, la crisis mundial nos dejó una lección muy importante aquí en el Perú, porque nos convirtió en exportadores de capitales, y esto fue así, porque las ganancias de las empresas extranjeras exportadoras se fue a las casas matrices sin que hubiera ni nueva inversión ni re-inversión de capitales.

Nada de eso ocurre ahora. Si así fuera, los principales defensores del capitalismo se volverían estatistas, como ya lo fueron en los treinta. La derecha peruana generaría nuevos ideólogos con recetas especiales para la crisis, lo que por supuesto no serían nunca mencionados ni tratados como izquierdistas; "Izquierdistas y populistas los que lucran con el estado y quieren todo de él, dirían.

Así ha sido, y así será. En épocas de bonanza viene bien el liberalismo, porque permite justificar una ganancia privatizada, el Estado se minimiza dejando el mercado libre para la actividad privada. Pero en tiempos de crisis, se convierte en necesaria la acción del Estado, este ayuda a socializar las pérdidas y una considerable inversión pública pasa a ser interesante: A eso se le denomina luchar contra la crisis. ¿Les parece conocido?

Por eso es importante tener claro y diferenciar la izquierda del viejo populismo, que en nada se parecen, pero que muchos han querido hacer pasar como si fueran lo mismo. La historia muestra que ningún populismo ha roto con el sistema capitalista; por el contrario, los populismos han sido siempre instrumentos de salvación del sistema en épocas de crisis. ¡Ampay Alan!

La esencia del planteamiento de la izquierda, pasa por la transformación del Estado, buscando que no siga al servicio de los negocios privados. Sería bueno por eso desprivatizar el Estado poniéndolo al servicio del país y de sus mayorías nacionales y ciudadanas.

La lucha por la igualdad de oportunidades, el desarrollo libre del mercado y la justicia social no deberían ser incompatibles con la lucha por el bien común y el desarrollo de la persona humana, causa y fin supremo de la sociedad y el Estado.

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