jueves, 12 de marzo de 2009

No hay Lonche Gratis

¡Alan ha vuelto!,

Para los que acaso tenían alguna duda, solo había que verlo cual gato rizón, ya no repartiendo agua cual carnavalón, ni tampoco títulos de propiedad a los invasores de la propiedad de otros junto a la Ministra de Vivienda; ahora regala plata. Claro la plata de otros, que más podíamos esperar.

Por qué, ¿Hay alguna otra manera de llamar a la condonación que ha hecho el Presidente de las deudas del Banco de Materiales?

La condonación de las deudas del llamado BANMAT, sigue una lamentable tendencia de algunos políticos, que utilizan el argumento de que los pobres son pobres y lo seguirán siendo, y que hay que tratarlos como tal. Por eso, usando los dineros de los contribuyentes, es decir de todos los peruanos, lo regalan a sus anchas sin que alguien les llame la atención ni proteste en el camino. Y es que al imaginario popular le han hecho creer que los pobres solo tienen acceso al dinero si se les regala y que además, eso es normal que lo hagan los políticos para congraciarse con ellos. ¿Será eso parte también de la anunciada “Revolución Educativa Silenciosa”?

¿Alguien le ha hecho saber a nuestro Presidente, que en economía no hay lonche gratis?

Sí, así como suena.

Fue en la Universidad del Pacifico en una de esas magnificas presentaciones que daba a la comunidad universitaria, que escuché la famosa frase por primera vez. Folke Kafka Catedrático Universitario en Administración y Finanzas, lo decía con una ironía increíble, “Sí pues en economía no hay lonche gratis, porque al final alguien termina siempre pagando la cuenta”.

Y eso es así, porque regalar las deudas a los más de 260 mil prestatarios tiene un costo que asumirán, sin que se les haya siquiera preguntado, los peruanos que pagan sus impuestos a tiempo.

Se imagina Señor Presidente, quien pondrá la cara en la SUNAT para iniciar la campaña de recaudación de este año, cuando los contribuyentes ven lo que usted y su gobierno hace con el dinero recaudado.

Y es que los gobernantes y nuestra Clase política no entienden que al pueblo se le educa todo el tiempo. Y que, como en nuestras casas, se educa más con el ejemplo que con lo que declaramos de día y de noche. Se educa por acción y también por omisión.

Dice el proverbio chino “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás por el resto de su vida”.

Pero no, nuestro Presidente prefiere regalarle el pescado, cocinado y servido en una mesa para que el comensal no haga “ningún esfuerzo”. Porque para esforzarse esta él; esa es su chamba. El viejo populismo esta otra vez entre nosotros.

Con esto el gobierno está dando varios mensajes. Al que pagó puntualmente su obligación, le hace sentir que es un tonto; al que adquiera una nueva obligación con alguna entidad estatal, que sólo es cuestión de no pagar y esperar; al que invade una propiedad, que en algún momento un gobernante ávido de popularidad le terminará entregando en propiedad lo que hoy le quita a otro.

Así, nos están condenando como país a la eterna informalidad. Y esto es así, porque el populismo siempre es la otra cara del liberalismo y ambos forman la moneda ideológica del capitalismo. No nos engañemos. Esto no tiene nada de popular y menos de revolucionario. La historia es rica y nos muestra que ningún populismo ha roto con el sistema; por el contrario, los populismos han sido instrumentos para la salvación del sistema en épocas de crisis y han sentado las bases para mayores negocios privados.

Así es señores. La pose de García no tiene nada, ni de izquierda ni de revolucionaria. La historia lo ha convertido, irónicamente, en el “Presidente de los ricos”.

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