miércoles, 11 de marzo de 2009

Las Revisiones Tecnicas

Cuando vimos a nuestro Alcalde iniciando las labores el tema lo desbordaba.

Cuando después milagrosamente lo vimos desprenderse del mismo, algo no muy usual en él que lo tiene todo fríamente calculado, en ese momento todos pudimos darnos cuenta que “algo muy peruano” estaba a punto de ocurrir.

Y no era para menos, a la licitación pública dirigida a crear un monopolio en las llamadas Revisiones Técnicas le siguió un desaguisado de padre y señor nuestro, como diría Ricardo Palma. Y es que esto no era un tema precisamente de tradiciones, pero que había algo raro se podía oler de lejos. Lo que vino después fue un pandemonio muy al estilo peruano.

Que el parque automotor peruano necesita renovación, nadie lo discute. El tema es como hacerlo sin que esto signifique sacrificar al mismo parque en el camino.
En realidad, es increíble ver cómo se ha permitido que una ciudad capital como la nuestra, con casi ocho millones de habitantes, haya llegado a tener un parque automotor con tan alto nivel de deterioro.

Como todo en la vida, la historia tiene dos visiones. Por un lado estamos los sufridos peatones y por el otro los choferes, particulares unos y taxistas y de transporte público los otros.

A la primera serie de Revisiones Técnicas monopolizadas por Lidercon asistieron masivamente todo tipo de autos, pero el tema se tornó desafortunado cuando una seria de medidas cautelares fueron puestas de manifiesto para evitar el monopolio, algo que la comuna limeña negó de principio a fin, hasta que terminó aceptándolo y anulando el contrato que tenía vigente con la empresa ganadora de la famosa licitación.

Y de ahí, lo que ya conocemos y es público y notorio. Castañeda soltó milagrosamente la “papa caliente”, perdón el sistema de control de las revisiones técnicas y se la pasó “de taquito” al Ministerio de Transportes.

Algún día nos enteraremos como fue que nuestro alcalde optó por un sistema de concesión única que permitía el monopolio, y porque el gobierno no hace nada por mejorar el sistema, empezando por habilitar nuevas concesiones que permitan, aligerar el sistema de revisiones dando un mejor servicio y mejorando el precio por competencia.

Y aquí hay que ser muy claros.

Si nosotros incluimos en el precio las horas hombre que se pierden en el proceso mismo de la revisión técnica, empezando por el tiempo que nos toma llegar a las plantas concesionadas y que están en los conos de la ciudad; sólo con esta información, el costo es altísimo y merece una recomposición inmediata por el bien de la ciudad y de los sufridos usuarios.

Una idea Señor Ministro de Transportes, ahora que vivimos la “Revolución Educativa Silenciosa”.

¿Porque no le autorizan a la Universidad de Ingeniería, que tiene experiencia empresarial, una concesión para revisiones técnicas y otra para el SENATI?. En este último caso, “mataríamos dos pájaros de un tiro”, como en el dicho. Uno, porque le daríamos capacidad de aprender en el campo las tareas propias de la enseñanza técnica y hasta podríamos lograr que el servicio autofinancie el desarrollo de la especialización técnica que el país requiere. Sin contar que se podría habilitar ahí mismo una planta para arreglar los autos que resultaran desaprobados. Y todo del bolsillo de los mismos peruanos y sin perjudicar a nadie.

Además, hasta podría decir el Presidente, que tanto le gustan estos temas, que es mejor pasar las Revisiones Técnicas usando el lema Compra Peruano, Cómprale al Perú. Y nadie se va a molestar.

Finalmente, ya que les gusta tanto que les den ideas, una cuantas: 1. Que las revisiones técnicas sean cada dos años, eso bajara los costos. 2. Que sean obligatorias cuando se hayan instalado mas plantas y en todo el país, eso acabara con la discriminación contra los limeños. 3. Que el SOAT solo se venda a los que tienen Revisión Técnica Aprobada, eso bajara la siniestralidad de los seguros, por ende, el costo del mismo. 4. El Parque Automotor necesita renovarse, el buen mantenimiento de las pistas también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario