jueves, 16 de abril de 2009

El Valor de los Precios en el Mercado

La economía nos enseña que, como los recursos son escasos, estos deben ser usados de manera “económica”, es decir, que su uso debe ser racional y no afectar el desarrollo de la especie, por tanto el bien común.

Para poder utilizar los recursos de manera eficiente, los economistas usan como herramienta las finanzas. Para hacer óptimo uso de ella, el factor principal es el valor de los bienes o servicios, esto es, los precios. Así, si estos están determinados por el mercado de manera libre, los precios que uso para mis finanzas son buenos sino, tarde o temprano terminaré con la información de la calle en la cara, porque las distorsiones del mercado siempre las paga alguien. Si pues, por eso de que no hay lonche gratis.

Los precios originan y sustentan todas las decisiones para el uso de los recursos, sean estos para el consumo como para la inversión y la producción; por lo mismo, el sistema de precios define la eficiencia y también la transparencia de un sistema económico. Así, si este no funciona de manera eficaz para la sociedad o peor si está intervenido, generará precios artificiales, el mercado se mostrará ineficiente y aparecerá un lucrativo mercado negro que finalmente se amparará en la corrupción para sostenerse.

Para cualquier agente presente en el mercado, tomar una decisión, dependerá al final de las señales que los precios den al mercado. Y es que estos determinaran las decisiones, por ende, la eficiencia en el manejo de las finanzas.

Aquí cualquiera se preguntaría y, ¿Cuál es el mejor sistema de determinación de los precios? Y la respuesta será siempre la misma: el mercado; es decir, la libre interacción entre los compran y lo que venden. Nadie mejor que los agentes para negociar los precios, de manera que la resultante refleje la disposición y el deseo real de poseer el bien o el servicio que se ofrece. Por eso el Estado debe promover siempre la competencia, así lograra evitar la exposición a los abusos que genera la posición de dominio de algunos agentes así como los monopolios. Claro que, en casos puntuales, deberá fijar una banda de precios de la manera más transparente posible, sin que ello signifique forzar situaciones que terminen generando precios de manera artificial.

Una manera simple de ver cómo se forman los precios, es el famoso ejemplo de que no importa qué precio tiene un bien o un servicio sino, cuanto logro comprar con mi salario al interactuar con él. Así, el mercado me mostrará determinados precios y actuando de una manera libre y racional decidiré si el producto cumple con lo que yo deseo en calidad, gusto y precio y si al consumirlo estoy satisfaciendo mi necesidad de él.
Una variedad de este ejemplo lo dan siempre los intangibles. Aquí lo que yo tendré que medir es la certidumbre, de si la calidad futura que se me ofrece podrá satisfacer mi necesidad futura; por eso en el mercado se dice, que el mejor vendedor es el que ofrece y coloca productos intangibles.

Así que ya lo sabemos; no necesitamos recurrir a la historia para recordarlo. Ese recuerdo está bien guardado en “Nuestro Museo de la Memoria”: no se puede ni se deben manejar los precios ni al mercado; generar precios de manera artificial siempre termina afectando a la capa más vulnerable de la sociedad. Cuando la corrupción viene vestida de subsidio termina generando acaparamiento, escasez y finalmente inflación; el único impuesto que sólo lo pagan los más pobres.

Ahora piensa: ¿Estas comprando lo que racionalmente necesitas ahora, en medio de la crisis? Si la respuesta es no, entonces ahorra.
¿Los tratados de Libre Comercio van a mejorar los precios de los productos en el mercado? Si tu respuesta es sí, entonces ahorra y espera mejores precios.
¿Los precios en la Bolsa están reflejando la crisis? Si tu respuesta es sí y puedes generar ahorro a largo plazo, entonces invierte en la Bolsa.

Recuerda, los precios reflejan el ánimo actual del mercado, que finalmente equilibra el deseo de los que quieren comprar con el de los que quieren vender.

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