El Presidente Obama, cumpliendo una de sus promesas al electorado anunció, que los ciudadanos norteamericanos podrán viajar libremente a Cuba y el levantamiento de la restricción para el envío de remesas a la isla.
Sin duda una gran noticia para la colectividad cubana, tanto la residente en los Estados Unidos de Norteamérica como la de la isla, porque la medida los afecta directamente a ellos.
¿Cuáles deberían ser las implicancias económicas de estas primeras medidas?
Sin duda alguna estas medidas anuncian otras que por su magnitud deberán esperar varias señales. La primera de ellas ver cuál es la reacción que esta recibe de las autoridades de la isla.
Sabido es que en estos momentos se vive una serie de cambios al interior del gobierno cubano. Cambios que no significan ni el cambio de política ni la renuncia a los ideales de la Revolución que en enero de este año conmemoro 50 años de luchas y victorias, incluidas las logradas en el campo de la ciencia, la educación, el deporte y la salud, pese al absurdo embargo económico norteamericano, contra el cual los cubanos de la isla jamás bajaron la guardia.
La segunda es como afectara en la economía cubana el inicio de la apertura estadounidense propiciada por el gobierno demócrata. Esto debido a que se darán tres efectos directos e inmediatos sobre ella: la primera es la que significara en el turismo. Es posible que Cuba no esté preparada para el flujo turístico que la medida provoque. Los viajes desde los Estados Unidos a Cuba serán directos y en la medida de lo posible muy baratos, debido a la cercanía continental; es más, por mar y aire los cubanos que tengan familiares en la isla serán los primeros en llegar. Luego vendrán los que lo harán por turismo y los que quieran conocer directamente la realidad cubana; lo que podría generar una crisis hotelera en la isla.
El segundo efecto, es lo que significara para la economía cubana el ingreso de las remesas desde territorio estadounidense, y que se calcula signifique más de 1.500 millones de dólares al año, con el consiguiente ingreso al fisco cubano, que tiene regulado el impuesto sobre estas en 10%.
El tercero, es el impacto que estas remesas tendrán sobre la economía real cubana. Es decir sobre los precios del mercado cubano. Si el fisco podría recolectar en un año fiscal según cálculos fríos más de 150 millones de dólares anuales. No hay que tener mucha imaginación para pensar lo podría significar un promedio de más de 100 millones de dólares mensuales en la economía, con su efecto en la demanda domestica y por consiguiente en los precios de la misma. Esto sin olvidar que el mercado cubano se maneja bajo una política de precios subsidiados. No precisamente por especulación, sino más bien como resultado del oprobioso embargo norteamericano, que no pudo hundir ni su economía ni su dignidad como nación.
Aquí cabria una simulación.
Si el Gobierno Norteamericano tiene la señal que el flujo de remesas, excede las primeras previsiones y que estas podrían alterar de manera muy significativa la demanda en el mercado interno cubano, el próximo paso, tendiente a aliviar dicha presión seria el levantamiento irrestricto del embargo económico sobre la isla.
Vivimos momentos muy importantes para el mundo. El gobierno norteamericano acaba de dar un paso muy importante marcando los nuevos aires de su diplomacia, tendientes a recuperar el liderazgo y el protagonismo de la historia.
Nos encontramos asi al borde del levantamiento del embargo económico norteamericano, lo que finalmente resultara en un histórico triunfo del pueblo cubano y de los que dirigieron su revolución: un triunfo de los que supieron mantenerse de pie fieles a su pensamiento y a sus ideales.
Sin duda una gran noticia para la colectividad cubana, tanto la residente en los Estados Unidos de Norteamérica como la de la isla, porque la medida los afecta directamente a ellos.
¿Cuáles deberían ser las implicancias económicas de estas primeras medidas?
Sin duda alguna estas medidas anuncian otras que por su magnitud deberán esperar varias señales. La primera de ellas ver cuál es la reacción que esta recibe de las autoridades de la isla.
Sabido es que en estos momentos se vive una serie de cambios al interior del gobierno cubano. Cambios que no significan ni el cambio de política ni la renuncia a los ideales de la Revolución que en enero de este año conmemoro 50 años de luchas y victorias, incluidas las logradas en el campo de la ciencia, la educación, el deporte y la salud, pese al absurdo embargo económico norteamericano, contra el cual los cubanos de la isla jamás bajaron la guardia.
La segunda es como afectara en la economía cubana el inicio de la apertura estadounidense propiciada por el gobierno demócrata. Esto debido a que se darán tres efectos directos e inmediatos sobre ella: la primera es la que significara en el turismo. Es posible que Cuba no esté preparada para el flujo turístico que la medida provoque. Los viajes desde los Estados Unidos a Cuba serán directos y en la medida de lo posible muy baratos, debido a la cercanía continental; es más, por mar y aire los cubanos que tengan familiares en la isla serán los primeros en llegar. Luego vendrán los que lo harán por turismo y los que quieran conocer directamente la realidad cubana; lo que podría generar una crisis hotelera en la isla.
El segundo efecto, es lo que significara para la economía cubana el ingreso de las remesas desde territorio estadounidense, y que se calcula signifique más de 1.500 millones de dólares al año, con el consiguiente ingreso al fisco cubano, que tiene regulado el impuesto sobre estas en 10%.
El tercero, es el impacto que estas remesas tendrán sobre la economía real cubana. Es decir sobre los precios del mercado cubano. Si el fisco podría recolectar en un año fiscal según cálculos fríos más de 150 millones de dólares anuales. No hay que tener mucha imaginación para pensar lo podría significar un promedio de más de 100 millones de dólares mensuales en la economía, con su efecto en la demanda domestica y por consiguiente en los precios de la misma. Esto sin olvidar que el mercado cubano se maneja bajo una política de precios subsidiados. No precisamente por especulación, sino más bien como resultado del oprobioso embargo norteamericano, que no pudo hundir ni su economía ni su dignidad como nación.
Aquí cabria una simulación.
Si el Gobierno Norteamericano tiene la señal que el flujo de remesas, excede las primeras previsiones y que estas podrían alterar de manera muy significativa la demanda en el mercado interno cubano, el próximo paso, tendiente a aliviar dicha presión seria el levantamiento irrestricto del embargo económico sobre la isla.
Vivimos momentos muy importantes para el mundo. El gobierno norteamericano acaba de dar un paso muy importante marcando los nuevos aires de su diplomacia, tendientes a recuperar el liderazgo y el protagonismo de la historia.
Nos encontramos asi al borde del levantamiento del embargo económico norteamericano, lo que finalmente resultara en un histórico triunfo del pueblo cubano y de los que dirigieron su revolución: un triunfo de los que supieron mantenerse de pie fieles a su pensamiento y a sus ideales.
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