viernes, 17 de abril de 2009

La Crisis Real y los Despidos

Un fantasma recorre las empresas peruanas. Es el fantasma que te deja sin empleo.

Amparados por la crisis financiera que sin duda ha golpeado los resultados financieros de algunas empresas, varias han recurrido al criterio simple y fácil de efectuar recortes en sus planillas para así aligerar la carga impositiva. Otras, más osadas, han utilizado el argumento de la crisis para invitar al retiro a todo trabajador próximo a cumplir 5 años de continuidad laboral; y también hay las que bajo la justificación de la crisis se han dedicado a desaparecer uno a uno la lista de los temidos sindicalizados.

Y todo a vista y paciencia de la autoridad de Trabajo.

Lo más increíble es que, conforme a la política del sector, se han dictado algunas disposiciones de carácter legal a fin de formalizar a las pequeñas y medianas empresas, lo que ha requerido medidas de flexibilización laboral; sobre todo en lo que significa aseguramiento, beneficios laborales como vacaciones y CTS, y afiliación a los sistemas de pensiones. Es increíble ver como estas disposiciones, lejos de generar la formalización de los mercados y dinamizar el funcionamiento de la pequeña y mediana empresa, han resultado generando mayor informalidad; por eso algunos irónicamente la han llamado la “crónica de una informalización anunciada”. Y esto es así, porque por un lado se ataca la sindicalización y por el otro, al ampliarse el marco laboral de las pequeñas y medianas empresas, se están restringiendo cuando no recortando derechos laborales ya adquiridos, lo que generará mayor informalidad y subempleo. Y todo a vista y paciencia del Ministerio que debería promover el empleo formal.

Qué lejos están ahora los días en que el Presidente nos hablaba del blindaje de nuestra economía, y que cerca el que anunció frente a los banqueros latinoamericanos que lo escuchaban, que mayo y junio nos traerían más de 200 mil despidos en la minería; parece que sus amigos de la Confiep algo le habían mencionado, por ello salió con tamaño desliz.

Pero, ¿Alguien puede explicar porque se está alterando el mercado laboral de esta manera?

Es cierto que nuestra economía está dentro de los lineamientos del libre mercado; pero ya se están vulnerando algunas disposiciones laborales. Por ejemplo, al despedir o “no renovar los contratos por vencimiento”, a los trabajadores próximos a cumplir 5 años de continuidad laboral en una empresa, lo que se está haciendo es vulnerar el principio de igualdad de contratación. Así, también muchas empresas hacen modificaciones a los contratos de trabajo, las que proceden a anotar en las respectivas addendas que renuevan el mismo. Esta que se ha convertido en una práctica común también deviene ilegal, porque se esta coactando la libertad de trabajo, al amenazar la continuidad laboral del trabajador de no firmar y aceptar el cambio originado en la addenda que renueva su propio contrato. Esto la autoridad de trabajo lo podrá verificar, a través de un inspector “no aceitado”, porque el incumplimiento de la norma legal que originan estas situaciones es para los trabajadores el pan de cada día.

Ahora bien. Los inspectores de Trabajo son contratados por el Estado, que somos todos los peruanos, para verificar el fiel cumplimiento de la ley. Esto significa, que las inspecciones laborales están hechas para verificar en el mismo acto el cumplimiento de la empresa con respecto al marco laboral vigente en el país. Por eso llama la atención que estas fiscalizaciones sean coordinadas con los empleadores, lo que le resta oportunidad y credibilidad a la misma. Si vamos a tener fiscalizaciones asistidas por el empleador para que contratar inspectores, si bastaría con unos cuantos éticamente calificados que, manejando bien sus horarios y agendas, abastezcan el universo laboral.

Por último, en una práctica que dice mucho del clima laboral en las empresas, muchas han asumido el tema de la crisis para despedir trabajadores, mientras contratan nuevos en los mismos puestos. Esto se puede verificar simplemente comparando las copias de los ceses con la de los nuevos contratos emitidos a plazo fijo.

Aquí convendría preguntarnos, y ¿En qué quedamos, estamos o no estamos en crisis? Y si es así, entonces ¿Por qué volvemos a contratar personal para los mismos puestos que despedimos? ¿No será, que algunos empleadores están comprometidos en hacerle un favor a las estadísticas de empleo que muestra el gobierno y el favor se devuelve haciéndose el de la vista gorda?

La autoridad de Trabajo tiene la palabra.

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