La Crisis nos ha traído una serie de posibilidades. Una de ellas tiene que ver con la manera como al interactuar con el mercado, tensamos los Valores de la empresa y los convertimos en Responsabilidad Social Corporativa.
Este es un momento especial para el mundo; por lo tanto, lo es también para nuestros clientes y proveedores. Por ello, la apuesta por diferenciarnos de la competencia puede ser la diferencia entre competir y ganar o sucumbir en medio de la crisis, pero también un buen momento para explicar el Valor que tiene para nuestra empresa la Responsabilidad Social. De esta manera, podríamos definirla y actuarla como una actitud tendiente a lograr una mejora de las condiciones sociales, medioambientales, laborales y hasta de salud de nuestro entorno social. Sin dejar de explicar y decir que, al ser una empresa, nuestro objetivo principal no solo es sobrevivir a la crisis, sino mejorar nuestra competitividad y por ende nuestro posicionamiento en el mercado.
Algunas personas cuando escuchan de Responsabilidad Social, no dejan de pensar en filantropía, ecología, justicia, salud; lo peor de todo, es que algunos empresarios también piensan lo mismo. Y allí no solo hay un error de concepto sino que, significa no entender que esta es mucho más, porque engloba los conceptos básicos de ética, equidad, además de enmarcar a la empresa en el desarrollo de su entorno socioeconómico. Así, la Responsabilidad Social Corporativa, implica que la empresa asume como suyo el desarrollo de su entorno, y este empieza naturalmente por sus empleados, accionistas, inversionistas, clientes y consumidores, proveedores, competidores, intermediarios, de manera tal que engloba toda la comunidad en la que se desenvuelve y desarrolla.
Ahora, si la empresa decide trabajar de un modo socialmente responsable, este debe asumirse en la totalidad de la estructura; por lo tanto, debe ser una decisión valorada y aceptada al más alto nivel organizativo y de gestión. Por ello es bueno recordar que la Responsabilidad Social Corporativa en todos los casos es una decisión estratégica, no un tema funcional.
Por ejemplo. Podemos hacerlo empezando desde adentro. Esto podríamos trabajarlo a dos niveles. El primero, que involucre la gestión interna de la empresa en el nivel de eficiencia. En él podríamos plantearnos mejorar las condiciones de trabajo de forma voluntaria sin alterar el marco legal y dentro de la filosofía de la empresa. Podría medirse en mejoras de gestión, cumplimiento adelantado de metas de producción y de ventas, logro efectivo de horas hombre trabajadas, metas de ecoeficiencia, cumplimiento de horarios, reducción del ausentismo laboral, y así un conjunto de normas que ejecutadas al mismo tiempo pondrían a la empresa como un ejemplo a seguir para el exterior, con el consiguiente efecto directo en la autoestima del personal y el clima laboral interno: en definitiva, mejorar las condiciones de trabajo de nuestra empresa a todos los niveles. El segundo, debería hacernos notar la necesidad que nuestro entorno social tiene como la más importante, de manera tal que su ejecución brinde satisfacción a la comunidad y facilite al mismo tiempo engranar a la empresa con el tejido social que se satisface. Aquí valdría la pena hacer valer el concepto de Responsabilidad Social Corporativa, como el nivel de aceptación e identificación del entorno con la empresa que la ejecuta. Un detalle que no debe pasar inadvertido es que, el primer eslabón que une a la empresa con su entorno social debería ser el espacio que sus habitantes tienen en la planilla de la misma. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque cualquier aplicación determina doble satisfacción.
Finalmente, la Responsabilidad Social no es solo para las grandes empresas; simplemente cada cual debe hacerla a su justa medida y capacidad. Además, ahora la tendencia gubernamental y social es propiciar más ayuda para la realización de este tipo de actividades por lo que resultará menos costoso realizarla, sin mencionar que al hacerlo se logrará mejorar la imagen y percepción de la empresa en su entorno social; por lo mismo, la participación en proyectos sociales favorece el contacto con nuevos clientes y oportunidades en general, incluso puede ser de gran interés participar en proyectos con extranjeros; ellos podrían ser un buen socio para facilitarnos un ingreso auspicioso en mercados externos.
Este es un momento especial para el mundo; por lo tanto, lo es también para nuestros clientes y proveedores. Por ello, la apuesta por diferenciarnos de la competencia puede ser la diferencia entre competir y ganar o sucumbir en medio de la crisis, pero también un buen momento para explicar el Valor que tiene para nuestra empresa la Responsabilidad Social. De esta manera, podríamos definirla y actuarla como una actitud tendiente a lograr una mejora de las condiciones sociales, medioambientales, laborales y hasta de salud de nuestro entorno social. Sin dejar de explicar y decir que, al ser una empresa, nuestro objetivo principal no solo es sobrevivir a la crisis, sino mejorar nuestra competitividad y por ende nuestro posicionamiento en el mercado.
Algunas personas cuando escuchan de Responsabilidad Social, no dejan de pensar en filantropía, ecología, justicia, salud; lo peor de todo, es que algunos empresarios también piensan lo mismo. Y allí no solo hay un error de concepto sino que, significa no entender que esta es mucho más, porque engloba los conceptos básicos de ética, equidad, además de enmarcar a la empresa en el desarrollo de su entorno socioeconómico. Así, la Responsabilidad Social Corporativa, implica que la empresa asume como suyo el desarrollo de su entorno, y este empieza naturalmente por sus empleados, accionistas, inversionistas, clientes y consumidores, proveedores, competidores, intermediarios, de manera tal que engloba toda la comunidad en la que se desenvuelve y desarrolla.
Ahora, si la empresa decide trabajar de un modo socialmente responsable, este debe asumirse en la totalidad de la estructura; por lo tanto, debe ser una decisión valorada y aceptada al más alto nivel organizativo y de gestión. Por ello es bueno recordar que la Responsabilidad Social Corporativa en todos los casos es una decisión estratégica, no un tema funcional.
Por ejemplo. Podemos hacerlo empezando desde adentro. Esto podríamos trabajarlo a dos niveles. El primero, que involucre la gestión interna de la empresa en el nivel de eficiencia. En él podríamos plantearnos mejorar las condiciones de trabajo de forma voluntaria sin alterar el marco legal y dentro de la filosofía de la empresa. Podría medirse en mejoras de gestión, cumplimiento adelantado de metas de producción y de ventas, logro efectivo de horas hombre trabajadas, metas de ecoeficiencia, cumplimiento de horarios, reducción del ausentismo laboral, y así un conjunto de normas que ejecutadas al mismo tiempo pondrían a la empresa como un ejemplo a seguir para el exterior, con el consiguiente efecto directo en la autoestima del personal y el clima laboral interno: en definitiva, mejorar las condiciones de trabajo de nuestra empresa a todos los niveles. El segundo, debería hacernos notar la necesidad que nuestro entorno social tiene como la más importante, de manera tal que su ejecución brinde satisfacción a la comunidad y facilite al mismo tiempo engranar a la empresa con el tejido social que se satisface. Aquí valdría la pena hacer valer el concepto de Responsabilidad Social Corporativa, como el nivel de aceptación e identificación del entorno con la empresa que la ejecuta. Un detalle que no debe pasar inadvertido es que, el primer eslabón que une a la empresa con su entorno social debería ser el espacio que sus habitantes tienen en la planilla de la misma. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque cualquier aplicación determina doble satisfacción.
Finalmente, la Responsabilidad Social no es solo para las grandes empresas; simplemente cada cual debe hacerla a su justa medida y capacidad. Además, ahora la tendencia gubernamental y social es propiciar más ayuda para la realización de este tipo de actividades por lo que resultará menos costoso realizarla, sin mencionar que al hacerlo se logrará mejorar la imagen y percepción de la empresa en su entorno social; por lo mismo, la participación en proyectos sociales favorece el contacto con nuevos clientes y oportunidades en general, incluso puede ser de gran interés participar en proyectos con extranjeros; ellos podrían ser un buen socio para facilitarnos un ingreso auspicioso en mercados externos.
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