Dicen los psicólogos que la vivencia de un niño en los primeros cinco años lo marca para toda la vida. Es obvio que en estas situaciones los psicoanalistas han desarrollado novedosos estudios, lo que abona para que esta teoría haya alcanzado la relevancia que ahora conocemos y compartimos. Que un niño sepa y tenga actitud para desarrollarse en la vida, significa que sus padres tuvieron participación activa en su formación, pero también que esta tuvo afecto, dedicación y mucha dosis de paciencia.
En los temas formativos es obvio que siempre van a ver diferencias. Las más marcadas por el tema económico, que pueden significar en mejores espacios y metodologías de enseñanza pero también en la formación, la cultura y las expectativas de vida que traen los padres al nuevo educando. Un factor muy importante aquí resulta, no sólo la forma como los padres participan en la producción, que los hace tener una visión del mundo, sino el legado cultural, con sus privaciones, éxitos y complejidades humanas que este significa y trae.
En un extraordinario estudio, el psicoanalista Cesar Rodríguez Rabanal presentó en 1989, un trabajo relacionado al tema y que el tituló “Las Cicatrices de la Pobreza”. En el de una manera desnuda nos hizo conocer que muchos de los factores que influían en la educación y formación de los niños, estaban condicionados por estas cicatrices, y que a diferencia de lo que se piensa y cree estas se hallaban impregnadas en las relaciones de la sociedad peruana. Así, las cicatrices se refieren a la pobreza de la sociedad peruana y al pobre dentro de ella. Claro está que, finalmente es la capa más pobre de la sociedad quien siente más la condición, por lo tanto, en ellas estas marcas son aun más profundas y desarrolladas.
20 años después podemos decir que, Rodríguez Rabanal acertó en varios temas, y que lo ejemplar del estudio es que este, por primera vez, nos hizo ver que la ideología de la exclusión deja sus marcas imborrables en el colectivo humano que es apartado de la sociedad. De esta manera las condiciones sociales externas se transforman en estructura psíquica en las personas que la sufren; así la indigencia material va de la mano con la pobreza psíquica.
¿Por qué la sociedad excluye en su desarrollo a unos de otros? La respuesta resulta de lo más importante para entender que el esquema de igualdad formal sobre el cual se estructuró la sociedad capitalista burguesa es roto completamente por la exclusión social; porque esta rompe el principio de que todos somos iguales y por tanto sujetos a la misma justicia. Debido a ello, los pobres son reconocidos como tales, no solo por su ubicación o participación en la producción sino también por su ubicación geográfica; de esta manera la ubicación espacial determina también la pobreza o el grado de ella: las villas de los trabajadores y los barrios negros en Estados Unidos, y las Urbanizaciones Populares en nuestro país, son un ejemplo claro de esta afirmación.
¿Alguna vez has escuchado o asistido a una “pollada”?. Esta determinado que esta suele ser una respuesta típica a la complejidad critica de ser pobre. La respuesta colectiva suele esconder el brutal indicador de la falta de salidas; esto, porque para el pobre la crisis es un estilo de vida permanente.
Por ejemplo, sabemos que el trabajador peruano es aguerrido e innovador. Esto, porque su actuación social se basa en una estrategia de sobrevivencia como respuesta inicial y primera de su existencia. Podríamos enumerar así una serie de adjetivos más. Hacerlo solo abonaría en presentar las diferencias; en acrecentar la exclusión.
¿Cuáles son las mayores trabas para nuestro desarrollo? ¿Cuáles los temas para lograr la inclusión social? Es indudable que la comprensión subjetiva de la pobreza constituye una dimensión imprescindible para la comprensión social del problema. Pero eso no es todo; nos falta todavía más. Toda ciencia o teoría que se quiera prestar para el cambio en el país no puede producir esto solo a través de factores externos. Esto es así, porque la pobreza forma parte de la psiquis de las personas y es su manera de vivir.
Serán necesarios varios procesos. Uno que implique el terapéutico y psicoanalítico, por el cual podamos hacer conocer a los individuos que si puede “desempeñar sus potencialidades de desarrollo”; que es preciso cambiar el modelo de relación interhumana actual; que su resistencia al cambio es genuina pero que si la procesa también podrá hacerlo y que la ayuda externa es solo eso, ayuda y no condiciona su ser ni su valor como persona. El procesamiento de la “ayuda externa” es muy importante, porque para efectos de sobrevivencia está demostrado que la psiquis del excluido la asume como un impedimento para la búsqueda de alternativas nuevas de sobrevivencia; aquí se refleja el conformismo latente en el imaginario popular.
Finalmente, los operadores clásicos de la pobreza, tendrán que manejar las tendencias actuales; cotejar los estudios que nos muestran un margen muy alto de desarrollo de fuertes sentimientos de envidia y rivalidad en la población excluida y que impiden la acción colectiva para la inclusión social. De nuestra generación depende no solo que continuemos nuestra marcha hacia el desarrollo sino que, al hacerlo, cerremos la brecha abierta con cicatrices de injusticia sobre un grupo de población cada vez mayor, excluido junto con el proceso de desarrollo de la Globalización y en contradicción a ella.
En los temas formativos es obvio que siempre van a ver diferencias. Las más marcadas por el tema económico, que pueden significar en mejores espacios y metodologías de enseñanza pero también en la formación, la cultura y las expectativas de vida que traen los padres al nuevo educando. Un factor muy importante aquí resulta, no sólo la forma como los padres participan en la producción, que los hace tener una visión del mundo, sino el legado cultural, con sus privaciones, éxitos y complejidades humanas que este significa y trae.
En un extraordinario estudio, el psicoanalista Cesar Rodríguez Rabanal presentó en 1989, un trabajo relacionado al tema y que el tituló “Las Cicatrices de la Pobreza”. En el de una manera desnuda nos hizo conocer que muchos de los factores que influían en la educación y formación de los niños, estaban condicionados por estas cicatrices, y que a diferencia de lo que se piensa y cree estas se hallaban impregnadas en las relaciones de la sociedad peruana. Así, las cicatrices se refieren a la pobreza de la sociedad peruana y al pobre dentro de ella. Claro está que, finalmente es la capa más pobre de la sociedad quien siente más la condición, por lo tanto, en ellas estas marcas son aun más profundas y desarrolladas.
20 años después podemos decir que, Rodríguez Rabanal acertó en varios temas, y que lo ejemplar del estudio es que este, por primera vez, nos hizo ver que la ideología de la exclusión deja sus marcas imborrables en el colectivo humano que es apartado de la sociedad. De esta manera las condiciones sociales externas se transforman en estructura psíquica en las personas que la sufren; así la indigencia material va de la mano con la pobreza psíquica.
¿Por qué la sociedad excluye en su desarrollo a unos de otros? La respuesta resulta de lo más importante para entender que el esquema de igualdad formal sobre el cual se estructuró la sociedad capitalista burguesa es roto completamente por la exclusión social; porque esta rompe el principio de que todos somos iguales y por tanto sujetos a la misma justicia. Debido a ello, los pobres son reconocidos como tales, no solo por su ubicación o participación en la producción sino también por su ubicación geográfica; de esta manera la ubicación espacial determina también la pobreza o el grado de ella: las villas de los trabajadores y los barrios negros en Estados Unidos, y las Urbanizaciones Populares en nuestro país, son un ejemplo claro de esta afirmación.
¿Alguna vez has escuchado o asistido a una “pollada”?. Esta determinado que esta suele ser una respuesta típica a la complejidad critica de ser pobre. La respuesta colectiva suele esconder el brutal indicador de la falta de salidas; esto, porque para el pobre la crisis es un estilo de vida permanente.
Por ejemplo, sabemos que el trabajador peruano es aguerrido e innovador. Esto, porque su actuación social se basa en una estrategia de sobrevivencia como respuesta inicial y primera de su existencia. Podríamos enumerar así una serie de adjetivos más. Hacerlo solo abonaría en presentar las diferencias; en acrecentar la exclusión.
¿Cuáles son las mayores trabas para nuestro desarrollo? ¿Cuáles los temas para lograr la inclusión social? Es indudable que la comprensión subjetiva de la pobreza constituye una dimensión imprescindible para la comprensión social del problema. Pero eso no es todo; nos falta todavía más. Toda ciencia o teoría que se quiera prestar para el cambio en el país no puede producir esto solo a través de factores externos. Esto es así, porque la pobreza forma parte de la psiquis de las personas y es su manera de vivir.
Serán necesarios varios procesos. Uno que implique el terapéutico y psicoanalítico, por el cual podamos hacer conocer a los individuos que si puede “desempeñar sus potencialidades de desarrollo”; que es preciso cambiar el modelo de relación interhumana actual; que su resistencia al cambio es genuina pero que si la procesa también podrá hacerlo y que la ayuda externa es solo eso, ayuda y no condiciona su ser ni su valor como persona. El procesamiento de la “ayuda externa” es muy importante, porque para efectos de sobrevivencia está demostrado que la psiquis del excluido la asume como un impedimento para la búsqueda de alternativas nuevas de sobrevivencia; aquí se refleja el conformismo latente en el imaginario popular.
Finalmente, los operadores clásicos de la pobreza, tendrán que manejar las tendencias actuales; cotejar los estudios que nos muestran un margen muy alto de desarrollo de fuertes sentimientos de envidia y rivalidad en la población excluida y que impiden la acción colectiva para la inclusión social. De nuestra generación depende no solo que continuemos nuestra marcha hacia el desarrollo sino que, al hacerlo, cerremos la brecha abierta con cicatrices de injusticia sobre un grupo de población cada vez mayor, excluido junto con el proceso de desarrollo de la Globalización y en contradicción a ella.
interesante, me encanta ese libro
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