lunes, 11 de mayo de 2009

Las Emociones y Nuestra Educación

En conversaciones algunos padres manifiestan algo muy cierto. En algunas situaciones, sobre todo las referidas a la formación, nadie quisiera tener tanta responsabilidad. Es cierto, a la hora de educar buenos son los recuerdos que tenemos guardados de nuestros padres y maestros, pero vaya que fallamos y tantas veces a la hora de enseñar con el ejemplo a nuestros hijos. Y es que los padres tenemos muy claro, aunque a algunos les cueste reconocerlo, que la conducta y las emociones de nuestros hijos tienen, en su estructura básica, nuestra marca indeleble; por lo menos así es en aquellos que mantienen una relación estrecha con sus hijos en sus primeros seis años de vida como personas.

Así, hablando de conductas y de emociones auténticas los padres deben tener en cuenta que las emociones para que se estructuren como tales en la psiquis del niño, deberán recibir una guía paterna, que haga que esta se manifieste dentro de una línea de conducta positiva. Por ejemplo, si el niño manifiesta Amor, compartir esta emoción con la debida expresión; si manifiesta Alegría, compartirla y favorecerla; si manifiesta Miedo, darle protección para que lo sienta y exprese; si manifiesta Tristeza, protegerlo y buscar que comprenderlo; si manifiesta Rabia, permitir que libere esta emoción y después buscar que entender el porqué de su expresión.

Cuando nosotros fuimos educados, nuestros padres y sobre todo nuestros abuelos, gustaban mucho de hacernos entender algunas cosas poniendo como ejemplos algunos refranes. Ahora sabemos que muchas de las conductas que llevamos grabadas en nuestro inconsciente se la debemos a esos refranes; y es que estos tienen una profunda carga que distorsiona las emociones. Así por ejemplo, “Árbol que nace torcido, nunca su tronco endereza”, “Poco dura la dicha en casa del pobre”, “Barriga llena, corazón contento”, “La peor cuña es la del propio palo”, “De tal palo tal astilla”, “Acciones matan pasiones”. Si desde muy pequeños se escucha estos, es absolutamente claro que se nos está enviando un mensaje de que es muy difícil cambiar, que no podemos salir de cualquier conducta inadecuada; así quedamos inconscientemente programados para aceptar y validar en nuestras vivencias todos estos refranes. Aquí hay mucha explicación para algunas conductas derrotistas, pero también para las que nos mantienen en la ignorancia y la apatía total. Y sino que significado real tiene eso de “Mas vale malo conocido que bueno por conocer”.

Ahora bien. Y ¿Cómo hacemos para entender que una emoción es natural y auténtica?

Es importante que sepamos distinguir las emociones auténticas de las que no lo son. Esto, porque hay situaciones que se presentan como expresión de emociones cuando en realidad se trata de falsas emociones. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en todas las fobias. Imaginemos a una madre que expresa miedo por la presencia de un ratón o un insecto inofensivo como una cucaracha. Si esta actitud se hace frente a un niño, éste considerará esa emoción como auténtica, por lo mismo, repetirá la conducta ante el mismo estimulo. Esto no está bien, porque por modelo el niño repetirá la falsa emoción frente al mismo estimulo, con la distorsión final en su valoración emocional. Un ejemplo muy común es de las personas que reniegan todo el día frente a cualquier inconveniente. Si entendemos que la rabia es la emoción que hay que expresar cuando la persona se siente agredida; entonces no se entiende que una persona pueda estar colérica todo el día. Un niño tendría así una distorsión total de la emoción y de lo que significa realmente tener rabia.

Finalmente, es muy importante que tengamos en cuenta que los padres son el primer referente para los hijos; por tanto su modelo. Y que por eso, vivimos un proceso muy interesante en estos momentos en nuestro país. Actualmente se está educando la tercera generación de profesionales. Esto significa, que el gran cambio que se originó con el ingreso de la mujer a la Universidad está dando sus frutos; actualmente se vienen educando en la Universidad los hijos de los profesionales, hijos de las primeras mujeres universitarias del país. Todo un gran cambio. Claro está, que a algunos les producirá rabia y a muchos otros inmensa satisfacción y alegría. Es una buena ocasión para autenticar nuestras emociones, y disfrutarlas.

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