Hace algunas semanas se inició un interesante intercambio de opiniones referidas al papel de la izquierda en el Perú, y también sobre los desafíos que significa el contexto internacional de crisis financiera, frente al cual las propuestas que pudiera presentar la izquierda tienen un especial significado. No precisamente porque sean las mejores, sino porque el argumento del debate en cuestión refería justamente que no hay ninguna alternativa viable en el escenario si ésta tuviera la dirección del país.
Es increíble como este debate, es cierto que teórico pero no por ello menos interesante, lo han hecho pasar desapercibido los mismos que hasta ahora tienen el tema de los petroaudios camuflado por ahí durmiendo el sueño de los justos. Y es que nuestro país es así. Nuestra clase política le huye al debate serio y, lo que es peor, suele adjetivar a todo aquel que ose hacerla pensar. Es mejor dejarse llevar por temas menudos, por líos de set y así hacerse de un espacio en los titulares de los diarios. Imagínense que en las últimas semanas lo más significativo de nuestra política estuvo centrado en que dos de nuestras representantes habían sido consideradas en una lista mundial como las políticas más guapas. Ni más ni menos.
Algo que se pasa por alto al momento de hablar de la crisis, sí esa que algunos peruanos ven de perfil, es que ésta definitivamente va a tener repercusiones en el país, por ende, sobre la política nacional. Por ello, resulta importante conocer la opinión de la misma así como de otros temas, de los representantes de la corriente política que se reclama de izquierda en el país. No hay que olvidar que en el presente escenario político internacional, y sobre todo frente a la crisis misma, una fuerte corriente de opinión vira de manera espontánea buscando una alternativa precisamente en la izquierda. Y el caso del Perú no va a ser la excepción; por lo menos no como lo quisieran algunos aquí.
El escenario actual trae muchas situaciones que es preciso analizar con mucha atención. ¿Es la crisis la que ha propiciado un viraje a la izquierda en Latinoamérica? ¿Cuál debería ser el papel de la izquierda peruana en la presente coyuntura?
En nuestro país estamos frente a un modelo económico que hace que el país crezca de manera sostenida. Pero, increíblemente, al hacerlo no genera empleo. Esto es así, porque estamos viviendo la Globalización como sistema. Y en la Globalización el fuerte es el avance tecnológico, que hace que la variable mano de obra, sea cada vez el menor costo y también el menor uso. Ni más ni menos. Lo cual significa que, por más que se diga lo contrario, el modelo no va a generar empleo. Y esto si va a generar un problema social en el país.
Ahora bien. Cuando se empieza un debate, es bueno tener en cuenta algunas consideraciones de orden para que este sea productivo para el país. El debate siempre tiene que ser de ideas. Hay que terminar con el argumento que solo caricaturiza al adversario, porque este tipo de razonamiento no nos permite reconocer en nuestro oponente lo que tenga de valor, es más, hace crecer el dogma y con él al mesianismo como idea. La intolerancia total. Es cierto, no existen los puros, porque quienes debaten terminan cargando pasivos ideológicos muy fuertes. Pero es mejor tenerlos por acción que merecerlos por omisión. Sería bueno por eso que ambas corrientes que debaten, desde el liberalismo y el socialismo, esgrimieran los argumentos más sólidos y que al mismo tiempo los explicaran con ese sentido didáctico que usan nuestros intelectuales cuando necesitan y quieren ser bien entendidos. Además, el país tiene que salir ganando en este gran debate de las ideas.
Por ejemplo: No es cierto que los liberales estén gobernando; ya quisiéramos tener un gobierno liberal en el país. Quienes gobiernan tienen más de mercantilistas que de liberales por filosofía; tal vez Vargas Llosa fue lo más cercano que los liberales estuvieron de llegar a gobernar el país e, irónicamente, gracias a la izquierda no lo está. Todos hemos escuchado decir que el gobierno de Fujimori nació en el local de Alfonso Ugarte como idea. Pero nadie ha reclamado una autocritica de la izquierda por el papel que desempeño en la misma elección, sobre todo en la segunda vuelta.
Finalmente, la izquierda peruana tiene la obligación de hacer un diagnostico de la crisis actual y del momento que vive el país. Después tendrá que levantar una propuesta coherente con el mismo y hacer de ello una bandera. No debemos olvidar que al final, el desafío de la izquierda le guste o no, es el mismo que para quien resulte el próximo gobernante: mantener el crecimiento y al hacerlo buscar que este beneficie a la mayor cantidad de personas. De esta manera, lograra que mas peruanos accedan a participar del desarrollo del país y, por lo mismo, se muevan las cifras de la pobreza. Porque ese y no otro es el negocio de nuestros políticos de izquierda. Acabar con la pobreza, no debe significar repetir viejas teorías ni menos catastróficas experiencias. Acabar con la pobreza debe significar repartir riqueza entre todos los Peruanos, porque ya no estamos en los tiempos en que repartir pobreza era una buena consigna. Recuerden que el gran cambio empezó cuando alguien dijo: “NO IMPORTA DE QUE COLOR SEA EL GATO, CON TAL QUE CAZE AL RATÓN”.
Es increíble como este debate, es cierto que teórico pero no por ello menos interesante, lo han hecho pasar desapercibido los mismos que hasta ahora tienen el tema de los petroaudios camuflado por ahí durmiendo el sueño de los justos. Y es que nuestro país es así. Nuestra clase política le huye al debate serio y, lo que es peor, suele adjetivar a todo aquel que ose hacerla pensar. Es mejor dejarse llevar por temas menudos, por líos de set y así hacerse de un espacio en los titulares de los diarios. Imagínense que en las últimas semanas lo más significativo de nuestra política estuvo centrado en que dos de nuestras representantes habían sido consideradas en una lista mundial como las políticas más guapas. Ni más ni menos.
Algo que se pasa por alto al momento de hablar de la crisis, sí esa que algunos peruanos ven de perfil, es que ésta definitivamente va a tener repercusiones en el país, por ende, sobre la política nacional. Por ello, resulta importante conocer la opinión de la misma así como de otros temas, de los representantes de la corriente política que se reclama de izquierda en el país. No hay que olvidar que en el presente escenario político internacional, y sobre todo frente a la crisis misma, una fuerte corriente de opinión vira de manera espontánea buscando una alternativa precisamente en la izquierda. Y el caso del Perú no va a ser la excepción; por lo menos no como lo quisieran algunos aquí.
El escenario actual trae muchas situaciones que es preciso analizar con mucha atención. ¿Es la crisis la que ha propiciado un viraje a la izquierda en Latinoamérica? ¿Cuál debería ser el papel de la izquierda peruana en la presente coyuntura?
En nuestro país estamos frente a un modelo económico que hace que el país crezca de manera sostenida. Pero, increíblemente, al hacerlo no genera empleo. Esto es así, porque estamos viviendo la Globalización como sistema. Y en la Globalización el fuerte es el avance tecnológico, que hace que la variable mano de obra, sea cada vez el menor costo y también el menor uso. Ni más ni menos. Lo cual significa que, por más que se diga lo contrario, el modelo no va a generar empleo. Y esto si va a generar un problema social en el país.
Ahora bien. Cuando se empieza un debate, es bueno tener en cuenta algunas consideraciones de orden para que este sea productivo para el país. El debate siempre tiene que ser de ideas. Hay que terminar con el argumento que solo caricaturiza al adversario, porque este tipo de razonamiento no nos permite reconocer en nuestro oponente lo que tenga de valor, es más, hace crecer el dogma y con él al mesianismo como idea. La intolerancia total. Es cierto, no existen los puros, porque quienes debaten terminan cargando pasivos ideológicos muy fuertes. Pero es mejor tenerlos por acción que merecerlos por omisión. Sería bueno por eso que ambas corrientes que debaten, desde el liberalismo y el socialismo, esgrimieran los argumentos más sólidos y que al mismo tiempo los explicaran con ese sentido didáctico que usan nuestros intelectuales cuando necesitan y quieren ser bien entendidos. Además, el país tiene que salir ganando en este gran debate de las ideas.
Por ejemplo: No es cierto que los liberales estén gobernando; ya quisiéramos tener un gobierno liberal en el país. Quienes gobiernan tienen más de mercantilistas que de liberales por filosofía; tal vez Vargas Llosa fue lo más cercano que los liberales estuvieron de llegar a gobernar el país e, irónicamente, gracias a la izquierda no lo está. Todos hemos escuchado decir que el gobierno de Fujimori nació en el local de Alfonso Ugarte como idea. Pero nadie ha reclamado una autocritica de la izquierda por el papel que desempeño en la misma elección, sobre todo en la segunda vuelta.
Finalmente, la izquierda peruana tiene la obligación de hacer un diagnostico de la crisis actual y del momento que vive el país. Después tendrá que levantar una propuesta coherente con el mismo y hacer de ello una bandera. No debemos olvidar que al final, el desafío de la izquierda le guste o no, es el mismo que para quien resulte el próximo gobernante: mantener el crecimiento y al hacerlo buscar que este beneficie a la mayor cantidad de personas. De esta manera, lograra que mas peruanos accedan a participar del desarrollo del país y, por lo mismo, se muevan las cifras de la pobreza. Porque ese y no otro es el negocio de nuestros políticos de izquierda. Acabar con la pobreza, no debe significar repetir viejas teorías ni menos catastróficas experiencias. Acabar con la pobreza debe significar repartir riqueza entre todos los Peruanos, porque ya no estamos en los tiempos en que repartir pobreza era una buena consigna. Recuerden que el gran cambio empezó cuando alguien dijo: “NO IMPORTA DE QUE COLOR SEA EL GATO, CON TAL QUE CAZE AL RATÓN”.
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